Peligra el relevo generacional
Galicia, Castilla y León, Asturias o Extremadura son comunidades que no tienen crecimiento vegetativo. En las que no hay suficientes nacimientos. En las que el número de fallecidos es mayor que el de recién nacidos. Así sucedió en 2010.
En España nacieron 484.055 bebés. O sea, casi un 2 por ciento menos que en 2009. Por otra parte, la edad en la que una mujer tiene su primer hijo, sigue elevándose y se sitúa en 31,2 años de promedio.
También baja la tasa de fecundidad que sitúa en 1,38 el número de hijos por mujer en edad fértil, volviendo al nivel de 2006.
Estas tendencias a la baja de la natalidad vienen consolidándose desde 2008, con el inicio de la crisis, y constatan que se está poniendo en peligro el relevo generacional en nuestra sociedad.
Cabe suponer que la inestabilidad laboral y económica de muchos jóvenes demora su emancipación y su decisión de formar una familia. Por otra, parte a consecuencia de la crisis, también ha disminuido la inmigración en la que radicaba una fundada esperanza para hallar soluciones al relevo generacional.
Ente los datos que nos ofrece el INE, en su análisis anual del Movimiento Natural de la Población, figura el que recoge que las parejas se casan cada vez menos. En 2010 se casaron 169.020 parejas, lo que representa un 3,6% menos que en 2009. Cada vez hay más parejas que optan por vivir juntos sin formalizar el contrato matrimonial. El número de bodas por cada 1.000 habitantes ha bajado en 2010 al 3,76%, cuando en 2009 era de 3,82%.
Por segundo año consecutivo, se constata que quienes formalizan su unión, lo hacen mayoritariamente mediante ceremonia civil, frente a la religiosa. Las uniones entre personas del mismo sexo aumentaron hasta el 2,1% del total en 2010, cuando en 2009 representaron el 1,7%.
Por otra parte la esperanza de vida de la población sigue creciendo y alcanza una media de 82 años en España, situándose entre las más altas del mundo. O, lo que es lo mismo, es de 84,9 años para las mujeres y de 78,9 años para los hombres.
Vemos, por una parte, que la mejora de la prevención, el sistema sanitario y el de atención a las personas con dependencia, contribuyen al incremento de la esperanza de vida. Por otra, constatamos las tendencias a la baja en la natalidad.
Todo ello sugiere que, para cambiar las tendencias negativas, será necesario que mejoren las condiciones económicas y el empleo y, en consecuencia, mejore la protección a las políticas sociales que favorecen la natalidad, tan necesaria para el equilibrio y sostenibilidad social.
Tal vez, para la mejora del empleo y de la situación económica, haya que buscar oportunidades en la atención a las personas más dependientes, ya sean éstas los más mayores o bien los más pequeños. La contribución de población inmigrada seguramente será muy necesaria para dicha atención.
La crisis exige a todos encontrar soluciones dónde aparentemente sólo se nos presentan problemas. El relevo generacional preocupa. Deberían ocuparnos también las políticas que persiguen una mayor natalidad, un mayor crecimiento vegetativo y una adecuada atención a los más dependientes.
Josep Arenas
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