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Josep Arenas / Comunicación Social

Austeridad y crecimiento económico y social

En un telediario de este 12M, escucho a un economista al que le preguntan si los indignados siguen teniendo motivos, después de un año del 15M, para seguir estando indignados, y responde que, si de verdad supieran lo que está sucediendo con nuestra economía, no solo estarían indignados, sino que más bien estarían aterrorizados.

Uno sigue preguntándose cuál es el futuro de nuestra juventud, tan preparada, y con tanto paro, en un país cuya economía, en recesión, no despega. Dónde de nuevo, se recortan recursos en Sanidad, Educación o Servicios sociales… Uno se pregunta cuál es la situación económica y financiera del país y cómo evolucionará nuestro sistema de bienestar. Pensiones, sanidad, educación, apoyo a la dependencia..?

La austeridad se ha convertido en la ideología que imprime la política y que, al parecer, permite cambiar los programas y promesas electorales. Uno no entiende este cambalache en el contrato entre elector y el político. Pero cada día se desayuna con alguna noticia inquietante. Un día se entera de que les han dejado inactiva la tarjeta sanitaria a varios miles de ciudadanos. Otro día le anuncian que un gran banco tendrá que ser nacionalizado. Y ya sabe que, igual que los jueves toma arroz, los viernes tiene recortes.

Durante esta semana hemos apreciado un cambio en el clima político en Europa. Los ciudadanos se han expresado en Francia y Grecia. En su veredicto aparece que la austeridad, omnipresente e impuesta, ha sido explícitamente contestada. Se ha producido un punto de inflexión. En ello coinciden miles de ciudadanos, hoy, en las plazas de las ciudades españolas, continuadores del movimiento 15M. Los ciudadanos demandan, democráticamente, gasto público, inversión, crecimiento económico, puestos de trabajo, prestaciones sociales.

Creo que esa política de austeridad, impuesta básicamente por Merkel, es rechazada por muchos ciudadanos de la Unión. Necesitamos saber la realidad de nuestra situación económica y el futuro de euro. Pero sobretodo el futuro del empleo y de nuestro sistema de bienestar. De momento no lo veo. Ya es hora de que los políticos dejen de jugar a darse la culpa los unos a los otros y escuchen y le hablen claro al ciudadano de a pie.

Josep Arenas

La grandeza del sistema europeo

En el Día de Europa, es conveniente recordar que la Unión Europea aprobó en Niza la Carta de Derechos Fundamentales, que se integró inicialmente a aquella Constitución Europea que votaron todos los europeos pero que terminó sin ser aprobada. Sin embargo, la Carta que recoge y protege nuestros derechos políticos fundamentales y además los derechos sociales como el derecho al trabajo, a la salud, a un domicilio…, esa sí está plenamente vigente.
La conmemoración que celebramos nos invita a recordar que “mantener la protección de los derechos humanos y los derechos fundamentales es una lucha continua y nunca podremos decir que sea una conquista totalmente alcanzada”. Como nos recuerda Josep Casadevall, vicepresidente del Tribunal de Estrasburgo, “los intereses y el poder de los estados, aún en los países de tradición democrática, pueden constituir un riesgo para los ciudadanos.”
Casadevall nos invita a tener confianza en las instituciones europeas y en particular en el tribunal de Estrasburgo cuando nos dice: “El individuo, desde su pequeñez, tiene la posibilidad de acudir a un Tribunal para demandar a un Estado, éste con toda su potencia. Y, si tiene razón y aquel se la da, puede obtener la condena de aquel Estado. Esta es la grandeza del sistema europeo. Por eso soy un firme defensor del recurso individual…”.
Finalmente, añade “¿Quién, si no el Tribunal Europeo, se ocupará de aquel pobre ciudadano que se está pudriendo en el fondo de una prisión y que, no sin dificultades, ha conseguido mandar a Estrasburgo una simple carta manuscrita redactada en una hoja de papel cuadriculado?”
La grandeza del sistema europeo la percibirá el ciudadano en la medida que se vea apoyado y obtenga respuesta a sus iniciativas individuales. Conseguirlo no es flor de un día, sino que constituye una lucha continua.
Josep Arenas

Un cambio de modelo de bienestar

No

El momento que atraviesa nuestro estado del bienestar lo reflejaba con precisión el dibujante Toni Batllori, el sábado en La Vanguardia, donde caricaturizaba certeramente a un Rajoy que decía: “Unas medidas coyunturales para siempre”; “Perdone don Mariano pero si son coyunturales no son para siempre”, le replicaba un conserje. “No veo por qué no...”, sentenciaba el presidente.

Las medidas de austeridad y de reducción del gasto que está tomando el gobierno para reducir el déficit público se traducen en un modelo que pasa por mantener los derechos fundamentales y los servicios públicos básicos, pero introduciendo la gestión privada en unos casos y el copago o la reducción de recursos humanos en otros. Así, en la sanidad o en la enseñanza no obligatoria introducen copagos en medicamentos y aumento de las tasas universitarias.

Una ensalada de medidas, que ya se anuncia que no serán temporales, como el incremento del número de alumnos por aula y la reducción de sustituciones en la enseñanza obligatoria o la supresión de la asistencia sanitaria a los extranjeros sin papeles. Por si fuera poco la ensalada viene aliñada con un ya posible control monopartidista de los medios de comunicación públicos, en Rtve, o la posible privatización de las televisiones autonómicas.

Así es cómo se está produciendo el cambio de nuestro modelo de estado de bienestar. Imponiéndoles los sacrificios a los pensionistas y a las familias trabajadoras con hijos en edad universitaria.

La idea de residir en un país y no tener reconocido el derecho a la atención sanitaria, situación en la que se encuentran de nuevo los extranjeros sin papeles en España, nos interpela ante la impotencia de aquellos ciudadanos que, teniendo los papeles en regla y teniendo derecho a la atención sanitaria, sufren enfermedades para las cuales el sistema no tiene, no busca o no encuentra remedios y por tanto no les ofrece soluciones. Éste es el caso de enfermos afectados de enfermedades tales como el Síndrome de fatiga crónica, la Fibromialgia, la Sensibilidad química múltiple o, hasta ahora, el Cólon irritable, llamada hoy Intestino irritable.

Esta semana hemos sabido que el Instituto de Investigación del Hospital Vall d’Hebron, en Barcelona, ha demostrado el origen orgánico del Colon irritable y ensaya nuevos tratamientos, tras descubrir que el Intestino irritable no es una enfermedad psicológica ni funcional, como hasta ahora se pensaba, sino que es orgánica. Ésta se produce por “una alteración biológica clara de diversas proteínas que convierten la membrana intestinal en más permeable y por tanto, más inflamable y vulnerable”.

El equipo de investigación, que dirige el doctor Javier Santos, considera que a partir de ahora se podrán realizar pruebas sencillas, como un análisis de sangre o de saliva, para identificar a los individuos sanos que pueden llegar a desarrollar dicha enfermedad y a su vez se tendrá una diana terapéutica para poder curar realmente una enfermedad ante la que muchos profesionales del sistema sanitario estuvieron dando como respuesta frases pretendidamente tranquilizadoras, tales como: “Es de los nervios; relájese”.

Josep Arenas

Los recortes en Cooperación al desarrollo retrasan los Objetivos del Milenio

“El balance de la cooperación española al desarrollo, de los últimos años, ha venido mostrando más luces que sombras”, concluía el Informe Foessa 2012. “La evolución experimentada a lo largo de las dos últimas legislaturas –proseguía- ha evidenciado notables progresos y, aunque no se han eliminado las principales deficiencias estructurales, sí se han identificado y dado pasos significativos para su mejora”.

Se posponen los Objetivos del Milenio

El prestigioso estudio sobre la Exclusión y el Desarrollo social en España señalaba que, aún cuando no existen datos de la Ayuda al Desarrollo del año 2011, “todo parece indicar que se habrá reducido a escala global y que el logro de los Objetivos del Milenio tendrá que posponerse inevitablemente”.

Europa es responsable en un 60% de la Ayuda al Desarrollo que promueven el conjunto de los países de la OCDE. Sin embargo, dado que la situación económica está orientando a los gobiernos a priorizar la contención del déficit público, el actual Pacto de Estabilidad y Crecimiento está implicando una caída de la Ayuda al Desarrollo. Es algo que ya se produjo cuando se aplicó el Plan de Convergencia que dio origen al euro, aunque ahora tiene mayores proporciones.

Recortes en Cooperación y Desarrollo

Sin ir más lejos, ayer, el gobierno de España anunciaba un recorte en el presupuesto de la Agencia Española para la Cooperación y el Desarrollo, del 71,2%, al dotarla en 2012 con 240 millones, cuando en 2011 dispuso de 840 millones de euros; un año en el que ya se produjo un recorte efectivo de un 20%.

Organizaciones no gubernamentales que trabajan internacionalmente a favor de los Objetivos del Milenio, en programas de promoción de la salud, para evitar hambrunas o en ayuda humanitaria ante catástrofes naturales, vienen haciéndose eco de las dificultades a las que se ven sometidas. Los ciudadanos solidarios con la causa de los Objetivos del Milenio saben que éstos no solo se retrasarán, sino que sus posibles ayudas directas a las ONG no son suficientes.

En esta crisis global, los ciudadanos solidarios con la causa de los Objetivos del Milenio saben que es necesaria la Cooperación para el Desarrollo a nivel internacional, a través de la contribución de los presupuestos públicos de los países desarrollados. Por ello apoyan aquellas opciones políticas que lo tienen en cuenta.

Josep Arenas

La tuberculosis, problema sanitario mundial

Ayer, día 24 de marzo, se celebró el Día Mundial de la Tuberculosis, con el objetivo de generar un mayor nivel de conciencia respecto de esta pandemia mundial y de conocer mejor los esfuerzos para prevenirla, curarla y acabar definitivamente con esta enfermedad, cuyo descubrimiento tuvo lugar hace 130 años cuando el doctor Robert Koch detectó el bacilo que la causa.

La Organización Mundial de la Salud estima que cada año se producen 9,4 millones de nuevos casos de tuberculosis, la mayoría en las zonas más pobres del planeta. En cuanto a España, los expertos sostienen que es uno de los países de Europa occidental con una mayor incidencia. Ésta alcanza a 17 casos por cada 100.000 habitantes al año, con una mayor tasa de incidencia en población inmigrada.

El dato positivo nos los ofrecen científicos del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona), que han diseñado una vacuna pionera para frenar la expansión de la enfermedad, cuya comercialización se prevé para el año 2015 o 2016, una vez concluido el ensayo clínico y que podría convertirla en la primera del mercado con estas características.

Mientras tanto es conveniente destacar que, según la OMS, “una persona con tuberculosis activa puede infectar a una media de entre 10 y 15 personas en un año”. Por ello, sus expertos alertan de la importancia de la prevención: “deberían potenciarse las medidas destinadas a la detección precoz e instaurar el tratamiento para cortar la cadena epidemiológica de la infección y evitar así nuevos contagios”.

¿Qué tenemos que saber de la tuberculosis? Como mínimo, partiremos de esos diez puntos:

  1. La tuberculosis es contagiosa y se transmite por el aire.
  2. Más de dos mil millones de personas, en el mundo, están infectadas de tuberculosis. De éstas, una de cada 10, contraerá tuberculosis activa a lo largo de su vida.
  3. En un año (2009) murieron de tuberculosis 1,7 millones de personas en el mundo; más de la mitad en Asia.
  4. La tuberculosis es una de las principales causas de muerte de personas afectadas por el VIH.
  5. De los 9,4 millones de casos nuevos de tuberculosis anuales (2009), el 80% tuvieron lugar en sólo 22 países.
  6. De los 15 países con las tasas más altas de incidencia de esta pandemia mundial, 13 están en África, mientras que un tercio de los casos nuevos se producen en China y en India.
  7. Existe un tipo de tuberculosis, denominada multiresistente, que no responde a los tratamientos convencionales con fármacos de primera línea.
  8. Se calcula que en un año (2008) se produjeron en el mundo 440.000 casos de tuberculosis multiresistente. Más de la mitad se concentraron en China, India y Rusia.
  9. Detener o reducir la incidencia de la tuberculosis es uno de los Objetivos del Milenio establecidos por las Naciones Unidas para 2015.
  10. Desde 1995 se han tratado con éxito 41 millones de pacientes con programas específicos y se han salvado seis millones de vidas.

Desde ahora hasta 2015 se podrían salvar otros cinco millones de vidas si se consiguiera financiar y ejecutar el plan mundial para detener la tuberculosis, uno de los principales problemas sanitarios, junto a la prevención del sida y, por supuesto, la erradicación del hambre en el mundo.

Josep Arenas

Crear empleo para atender a personas dependientes

En pleno auge de recortes de derechos y prestaciones, es conveniente recordar que la Ley de la Dependencia supuso un hito histórico en el reconocimiento de los derechos sociales de las personas que, por razones de edad, de discapacidad o de enfermedad, no pueden llevar a cabo determinadas actividades de la vida diaria.

Entre los factores de avance social que debemos reconocer en el desarrollo de este derecho subjetivo, está el haber trascendido el ámbito familiar para convertirse en una labor en la que se ven implicadas no sólo las administraciones públicas sino también los agentes sociales y empresariales y las organizaciones de la sociedad civil organizada, como bien recuerda el el Informe Foessa de 2012, recientemente publicado.

Un total de 752.005 personas se beneficiaban, al finalizar 2011, de la Ley de la Dependencia, lo que representa un 1,6% del total de la población de España. El 77,7% de las personas beneficiarias del Sistema de Atención a la Dependencia son mayores de 65 años y el 66,6% son mujeres. Podemos decir por lo tanto que la dependencia está muy frecuentemente relacionada con la vejez.

De las prestaciones que se derivan de los derechos que facilita la ley destacan principalmente las económicas. Comprobamos que las destinadas a cuidadores familiares y no profesionales representan el 45,4% y que otra de las prestaciones destacables es la teleasistencia con un 13,5%. La atención en centros residenciales supone el 13,4%, según datos del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

Una primera evaluación del desarrollo de la Ley nos indica que se está produciendo un fenómeno de priorización de facto de las prestaciones económicas por encima del desarrollo de los servicios sociales con cobertura pública, tales como residencias o centros de día. Ello comporta que, en determinados casos los servicios que verdaderamente necesita la persona, al no existir o no ser suficientes en la red pública, son substituidos por la prestación económica que, no siendo la respuesta idónea, suple en parte dicha carencia.

Este modelo de desarrollo de la Ley actúa también en menoscabo de la posibilidad de creación de empleos para profesionales de la atención a la dependencia y la promoción de la autonomía, lo cual, desde el punto de vista del fomento del empleo y de la dinamización de la economía, reduce los posibles retornos que se podrían producir por vía de impuestos, si se desarrollaran dichas actividades profesionales.


A este freno al empleo en el sector de servicios sociales hay que sumarle que se constata una paralización de la inversión pública en general y en concreto en la creación de centros de atención a personas con dependencia, ya sean centros de la administración o bien de entidades de iniciativa social con subvenciones de las administraciones.

A pesar de que convendría desarrollar una estrategia de creación de centros adecuados y necesarios y de empleo para la atención a las personas con dependencia, vistos los tiempos que corren, muchos temen que, ante la amenaza de los tijeretazos, haya que tener en cuenta el conocido aforismo ignaciano: “En tiempos de tribulación, no hacer mudanza”.

Josep Arenas

Invertir la tendencia en la corresponsabilidad

En estos días, cuando llegan los idus de marzo, como diría Shakespeare, los medios suelen referirse de forma intensiva a la persistente desigualdad entre hombres y mujeres, aprovechando la conmemoración del día Internacional de la Mujer Trabajadora. Efectivamente, la desigualdad permanece, aunque a lo largo del resto del año, los mismos medios de comunicación hagan menor hincapié en contextualizar noticias con la perspectiva de la discriminación por razón del sexo.

La discriminación de las mujeres en los ámbitos social, salarial, laboral, del poder y la toma de decisiones, es manifiesta y por ello resulta muy fácil exponer algunos datos que la reflejan. Nos referiremos solamente al ámbito social. Un ejemplo lo tenemos en que el 93,5% de las personas no profesionales que se encargan del cuidado de personas en situación de dependencia, son mujeres. Otro ejemplo es que una de cada tres mujeres mayores de 65 años dedica la mayor parte del día a cuidar de sus nietos o nietas, concretamente un 31%, según datos del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

En otros casos la discriminación es doble, como resultante de ser mujeres con familia monoparental o de ser mujeres con discapacidad. Sabemos que los cabezas de familia monoparentales son mujeres en nueve de cada diez casos (el 88,8%). Si nos referimos al colectivo de las mujeres con discapacidad en edad laboral, observamos una tasa de actividad mucho más baja que la de los hombres. Entre ellas solamente trabaja un 31,0%, cuando entre los hombres lo hace un 41,4%. Así mismo, la tasa de paro entre las mujeres con discapacidad es más alta (del 24,9%) que la de los hombres (del 22,3%), según los últimos datos del INE correspondientes a 2010.

El acceso a la cultura también se le complica a la mujer, a juzgar por los datos, ya que si tenemos en cuenta que una de cada cuatro chicas (un 24,7%) abandona prematuramente la educación, estamos duplicando la media de la Unión Europea (12,5%). Con esta cantera, menos sorprendente resulta esa afirmación, reveladora del estado de la cuestión, que extraemos del Libro Blanco de la Ciencia, cuando afirma que “un padre tiene una probabilidad cuatro veces mayor de ser promocionado a catedrático que una madre de similares características”.

Y si nos referimos al uso de las tecnologías de la información y la comunicación, según esta misma fuente, resulta que el 29% de las mujeres entre 16 y 74 años no ha usado nunca un ordenador. Cuatro puntos por encima de los hombres y cuatro puntos por encima de la media europea.

A buen seguro un punto de partida para alcanzar cambios sociales a favor de la igualdad es el de invertir la tendencia en la corresponsabilidad en el hogar y la familia. Tengamos en cuenta que actualmente los varones con empleo dedican 8 horas y 16 minutos de media diaria al trabajo remunerado, mientras que las mujeres le dedican 6 horas y 53 minutos a su trabajo remunerado. En cambio, las mujeres, con trabajo remunerado, dedican 3 horas y 47 minutos de media a actividades de hogar y familia, frente las 2 horas y 21 que le dedican los hombres con empleo. En conclusión, resulta que las mujeres dedican a estas tareas 9 horas más a la semana que los hombres, según datos de la Encuesta de Empleo del Tiempo 2009-2010, realizada por la Secretaría Confederal de la Mujer de CCOO.

Un cambio de tendencia en la corresponsabilidad para favorecer la conciliación familiar y laboral, es necesario, no solamente en los hogares, sino también y en la cultura empresarial y en legislación laboral.

Josep Arenas

Apoyo a los parados, cuestión de vida

Comentábamos ayer con unas amigas, Pencha y Adri, que la violencia de género, que tantas muertes ha causado, viene siendo un reflejo de la hipocresía política en la que estamos inmersos. Decía Pencha que si se pusieran más recursos en evitar estas muertes, se podrían y se deberían salvar las vidas de muchas mujeres víctimas de la violencia machista. Minutos de silencio, condenas públicas, declaraciones de duelo oficial. Pero insuficientes medidas preventivas, judiciales y policiales, de apoyo psicológico, social y económico a las posibles víctimas, de alejamiento de los presuntos agresores. Resultado: 67 mujeres asesinadas en 2011, 85 en 2010, 68 en 2009, 84 en 2008… y 12 en lo que va de este año 12.

La prueba de que es necesaria una política activa de prevención la tenemos en los accidentes circulación. Desde que los accidentes de tráfico fueron considerados como un grave problema político hemos conseguido un gran avance al ser reducidos a más de la mitad en una década con políticas de prevención. El número de víctimas mortales en carretera fue en 2011 de 1.480. Mucho menos de la mitad de las 4.067 que fallecieron en carretera diez años antes, en 2001, o muchísimas menos de las 5.035 víctimas mortales ocurridas en el año olímpico de 1992.

Las víctimas mortales que está creando el creciente paro en España deberían conocerse, como primer paso para tomar medidas para evitarlas. Cada año se publican estadísticas sobre el número de muertes por suicidio. Pero por el momento desconocemos cuantas personas se suicidan por causas vinculadas directamente a su situación de paro. En Francia, el profesor de medicina legal Michel Debout, especialista en suicidios, ha publicado una investigación en la que demuestra que entre finales de 2008 y 2011, periodo en el que el país vecino alcanzó los 6,48 M de parados, hubo 759 suicidios directamente vinculados a este aumento. En España el número de personas en paro ha sobrepasado a cinco millones, como sabemos.

La diferencia con Francia está en que en España no conocemos cual es el número de suicidios directamente relacionados con las situaciones de paro. Entre las medidas prioritarias recomendadas para evitar los suicidios se suelen destacar: 1. La formación de los profesionales sanitarios, 2. Restringir el acceso a los principales métodos suicidas, 3. Fomentar la concienciación sobre este problema, 4.Implementar medidas para reducir factores de riesgo asociados a comportamientos suicidas, como alcoholismo, drogadicción, depresión y estrés, y, 5. Dar un soporte adecuado a personas con tentativas suicidas o que se hayan visto afectadas por ellas.

Nos referimos en el post anterior a la necesidad de dar apoyo y formación a los parados en el camino de encontrar empleo. Hoy nos preguntamos ¿qué están haciendo los poderes públicos para atender a las víctimas potenciales de suicidio en situación de paro?, ¿Cuál es el apoyo médico, social y psicológico que ofrecen? ¿Cuántas personas tienen que vivir cada nuevo día con la sensación de fracaso social, sin ver el final del túnel y sin apoyo social y psicológico, ofrecido por los poderes públicos?

Las autoridades deben conocer estas situaciones, ofrecernos los datos de este fracaso social y tomar medidas. En Francia, por lo menos ya saben qué es lo que está pasando. Aquí, no. El ejemplo de la reducción de los accidentes de tráfico que ha dado resultados positivos tras conocer los datos y tomar medidas preventivas, debe tenerse en cuenta.

Son cuestiones de vida o muerte.

Josep Arenas

Garantizar los derechos básicos

Este es un país muy envejecido. Baste con decir, por ejemplo, que en Galicia el 22,52% de la población tiene más de 65 años. Por otra parte es un país con muchísimo más paro que los de su entorno que no tienen ni la mitad. Baste decir que, a pesar de la reforma laboral, el porcentaje de desocupados en edad de trabajar alcanzará el 24,4% a finales de 2012, según estimación del servicio de estudios del BBVA.

Son dos ejemplos que explican en parte como el número de personas en situación de pobreza es cada vez mayor. Las cifras reflejan cómo está la calle. Y en la calle cada vez hay más personas pidiendo. Una en cada esquina, según podemos apreciar en cualquier ciudad. En definitiva, la pobreza ha reaparecido con un volumen y características desconocidos en los últimos años. Una pobreza que incide de forma más drástica sobre los colectivos más débiles como pueden ser personas mayores o los niños de las familias en paro.

En este marco, el derecho de cualquier persona a una vida digna debería recobrar el primer plano de las prioridades de cualquier política social. Una vida digna para las personas mayores es aquella en la que no pierden poder adquisitivo, mantienen su autonomía o reciben apoyo en situación de dependencia y disfrutan de un entorno que evita su soledad. Estas serían las prioridades.

Una vida digna para quien se encuentra en el desempleo es aquella que pasa por priorizar la obtención de un puesto de trabajo a la vez que se le garantizan sus derechos básicos fundamentales, a la casa, la salud, la educación,… y un subsidio.

Un subsidio, pero ¿en qué condiciones? Un subsidio simplemente no es suficiente. Es necesario ofrecer formación a quien se encuentra en paro, mediante cursos que le capaciten para puestos que tengan demanda laboral. Se le tiene que incentivar para que encuentre un nuevo trabajo, ayudarle a alcanzar su objetivo que no es otro que dejar de estar desempleado cuanto antes mejor.

Cobrar el subsidio sin formarse es algo que se tiene que desincentivar. No me cabe duda de que iremos apreciando un cambio cultural en este sentido que penalizará socialmente a quién se acomode a vivir con el subsidio sin hacer ningún esfuerzo para conseguir trabajo. Ahora bien, nadie aceptará que no se lleven a cabo políticas para proteger al parado, manteniéndole no ya un subsidio, sino paralelamente todas las prestaciones del Estado del Bienestar y asistiéndole y formándole, con el objetivo de alcanzar un nuevo puesto de trabajo y vivir con dignidad mientras busca trabajo. La reforma laboral que viene abaratando el despido, debería hacer mucho más hincapié en este apoyo y en garantizar las prestaciones básicas, tanto materiales como en servicios, y el apoyo en la vía de encontrar trabajo a quién no tiene empleo.

He visto una pintada en un muro, cercano de la estación del tren de Santiago de Compostela, que dice “El hambre: primer problema político”. Desde luego la cobertura de las necesidades materiales básicas como bienes comunes indiscutibles deberían ser un mandato y una prioridad constitucional en la que deberían estar de acuerdo todos los demócratas. Por una cuestión de dignidad, de igualdad y de solidaridad. Para todos: pensionistas, parados y todo hijo de vecino.

Josep Arenas

Un bienestar sostenible en la globalización

El volumen de negocio de los restaurantes disminuyó alrededor de un cuatro por ciento en 2011 y el sector prevé que seguirá disminuyendo, como mínimo en un 1,5%, durante el presente ejercicio. No sólo constatan que ha bajado el número de visitantes sino también  que se redujo el gasto medio por visitante. Es una consecuencia más de la situación económica y social que estamos viviendo. Bajan salarios, se reducen prestaciones sociales, aumentan las familias sin ingresos, incrementa el colectivo de personas sin empleo. Como consecuencia se reduce el consumo. En los restaurantes, en el comercio, en los servicios. Baja la producción y se reducen empleos. Y, a pesar de los pronósticos de remontada, las perspectivas de creación de puestos de trabajo en 2012 siguen siendo negativas, según reconoce incluso el propio gobierno.

 Ante este diagnóstico de falta de crecimiento, se nos receta austeridad. Pero sólo con austeridad la reactivación económica no aparece. Sin gasto público y con el crédito adormecido hacia las pequeñas y medianas empresas, los ciudadanos están desconcertados con tal medicina, mientras contemplan como los gobernantes tratan de ganar tiempo enviándoles mensajes y medidas para que aguanten y esperen. Así las cosas, las empresas no pueden dar trabajo porque cada vez tienen menos clientes y menos acceso al capital para innovar o reformar. Y el ciudadano de a pie espera que los gobiernos hagan alguna cosa más que recortar los servicios y prestaciones que paga con sus impuestos y cotizaciones para mantener un sistema de bienestar que se apoya en la solidaridad intergeneracional.

Desde luego nadie parece tener la varita mágica y el gran reto de defender el estado del bienestar sigue requiriendo una respuesta adecuada. Dicho en forma de pregunta ¿cómo hacer del estado de bienestar un sistema sostenible en la globalización? O lo que es lo mismo ¿qué aspectos del sistema de bienestar se tienen que preservar como derechos universales y de qué forma se tienen que financiar?

 Para hacer frente a este reto no bastará con las recetas de austeridad que nos proponen los gobiernos de la zona euro que nos invitan a renunciar al consumo, a dejar de ir al restaurante o al cine, para que podamos volver a consumir en un futuro. Habrá que explorar formas de austeridad creativa que permitan mantener lo esencial del estado de bienestar, financiado por los impuestos de quienes los pueden pagar, empezando por las entidades financieras. Habrá que desarrollar formas de austeridad que nos permitan ser más felices y creativos y desarrollar, así mismo, las redes de solidaridad a partir de una cultura creativa.

Debemos explorar nuevos modelos y nuevas formas de emplear el gasto público, particularmente en servicios sociales, en su gestión y en la asignación de prestaciones sociales.

Josep Arenas

¡Feliz 2012 a la exprimida clase media!

El nuevo gobierno se nos ha presentado en público profesando curiosamente una serie de medidas de tinte socialdemócrata como ha sido la subida de impuestos para hacer frente a la financiación de los servicios públicos.

Mira tú por dónde, las subidas del Irpf  o del Ibi nos sitúan a niveles tributarios escandinavos. Del orden hasta del 52 o el 56 por ciento, según comunidades autónomas.

Hemos constatado, en un visto y no visto, como ha pasado de que iba a rebajar impuestos, a que por el momento los iba a dejar como estaban, hasta finalmente a que iba a subir impuestos.

¡Feliz Irpf 2012! Es la nueva felicitación. Un año en el que probablemente suba también el Iva, aumenten las tasas y el repago -o copago si quieren- en algunos servicios públicos, como es el caso de las recetas (modelo Cataluña) o en los servicios de urgencias (modelo Portugal). Ya veremos.

Poco a poco va creciendo la clase media exprimida, la squeezed middle, expresión que han puesto de moda los británicos en 2011, en referencia a las políticas gubernamentales que exprimen todo el jugo a la clase media.

Cada vez es más amplia la capa de población que debe afrontar el déficit fiscal con un techo de deuda pública que ya no se puede superar y que tiene mayor peligro de caer en el desempleo o en la pobreza.

Las decisiones que toman los gobiernos de los viejos estados sociales y democráticos de derecho, son más dependientes de un sistema oligárquico -tal vez personificado por Merkel- ante el cual los ciudadanos, los votantes, parece que deciden menos.

No es casual que durante el pasado 2011 el carácter cada vez más ficticio de la democracia estuviera bien presente en los lemas de los indignados, mientras banqueros y tecnócratas iban aterrizando en los diversos gobiernos europeos para tomar medidas de recorte, ajuste o aumento de tasas e impuestos.

Ha llegado el año nuevo. En 2012 permanece la misma percepción. La crisis económica no sólo tiene que ver con las oscilaciones de los mercados, sino que hace necesario, entre amplias capas ciudadanas, un cambio de las relaciones de poder, un cambio de régimen global. Particularmente en Europa.

Ya nada será como antes de esta crisis. Es  necesario contener el déficit fiscal y crecer económicamente. Cierto. Pero no solamente. Deberemos crecer socialmente, democráticamente, con sostenibilidad… Deberemos asumir cambios de valores, de actitudes, de políticas, de políticos... Bienvenido míster 12.

Josep Arenas

Más austeridad, más dureza para muchos

Hasta el menos despierto de los analistas es capaz de recitar con los ojos cerrados un conjunto de obviedades, una lista de problemas, a los que, quiénes van a gobernar o quiénes pretendan una oposición responsable y algún día acceder a la gobernación, ya sea en España, en Galicia, en Cataluña, en el Reino Unido o de cualquier país de la Unión, deberían dar respuesta.

Esos problemas los conocemos todos:  alejamiento de la política de las capas más jóvenes de la sociedad, burocratización de la vida parlamentaria, falta de gobernanza económica, sometimiento de la democracia a los mercados, injusto reparto de los sacrificios, injusta distribución de los recursos, aumento exponencial de la desigualdad, trato preferente de rentas del capital, autorización de paraísos fiscales, deterioro de la inspección fiscal, desprotección laboral, contradicción entre austeridad y ajuste y mantener un crecimiento económico necesario para atajar el desempleo...

Bien, esos son los problemas, pero alguien ¿tiene alguna solución que proponer? ¿Alguna alternativa concreta que sugerir? ¿Una serie de medidas que puedan ser asumidas en la UE? A ellos se refiere hoy Soledad Gallego-Díaz en El País, a propósito de la crisis de la socialdemocracia europea y creo que son extrapolables al resto del arco parlamentario, por una parte, y al conjunto de estados de la Unión,  por otra.

Efectivamente. El horizonte es sombrío. Las previsiones más solventes coinciden en que la eurozona camina hacia una recesión que hundirá todavía más las economías acosadas por los mercados. Desde España a Grecia. Pasando por Portugal, Italia o Irlanda. Esta semana se ha impuesto en la cumbre de Bruselas  un acuerdo de austeridad que centra toda la política económica en la reducción del déficit. La eurozona intensificará su depresión y probablemente en el primer trimestre del venturoso año nuevo llegaremos a los 5,5 millones de parados, según auguran algunos observadores. A pesar de haber optado por un cambio de gobierno ya que las políticas vienen marcadas desde el pasado mes de mayo por el directorio franco-alemán europeo y no parece que el gobierno, todavía nonato, las vaya a cambiar.

Lo que no hemos visto en Europa son propuestas para el crecimiento económico. Ni desde posiciones socialdemócratas ni desde posiciones populares. Con este ideario y este marco presupuestario, parece hoy inútil hablar del desarrollo del Estado del bienestar, que, por otra parte, bien podría significar una medida de fomento del empleo en un marco de dinamización de políticas públicas.

Pero vistas las propuestas, centradas solamente en la austeridad y no en el crecimiento del empleo, más dureza para muchos y como se suele decir en estos casos, ¡ que dios nos coja confesados!

Josep Arenas

 

 

 

La cronificación del paro exige más recursos sociales

Cuando comenzó la crisis, España ya tenía 1,8 millones de parados. A continuación se han destruido 2,4 millones de puestos de trabajo. De los cuales, más de la mitad, en la construcción, y 0,7 millones, en la industria. A ellos hay que añadir las personas que durante este tiempo se han incorporado al proceso de búsqueda de empleo. Así hemos llegado a los 4,9 millones de parados y a la tasa de paro superior al 21 por ciento.

El problema social se agrava si tenemos en cuenta que casi la mitad de dichos parados arrastran ya más de un año de búsqueda infructuosa de trabajo. La situación resulta especialmente compleja para aquellos parados crónicos que llegaron a los dos años en esta situación de paro, porque deben haber agotado la prestación y, en el mejor de los casos, puede que reciban un subsidio. Una cuarta parte, 1,2 millones de parados, se encuentran en dicha situación. Los datos nos los aporta el estudio sobre la situación de la población en paro, realizado por Josep Oliver, catedrático de la UAB.

Oliver estima que la economía española tardará diez años en absorber estos parados. Por ello la prolongada cronificación de las situaciones de paro obligará al gobierno, a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos, a coordinar y tomar medidas sociales paliativas. Ciertamente es necesario que la sociedad gane confianza y abra caminos de reactivación económica y de creación de puestos de trabajo. Pero mientras esa deseada transformación no llega, y los expertos creen que para ello pueden pasar hasta diez años, ¿qué hacer?

Mientras tanto parece una prioridad ineludible de los poderes públicos la de poner mucha imaginación y, sobretodo, recursos en paliar el creciente número de situaciones de carencia, frente a las cuales, no sólo los parados, sino sus familias y de ellas los colectivos más débiles, generalmente los niños y las personas mayores, suelen resultar, finalmente, los más perjudicados.

Josep Arenas

Un programa de emergencia para el empleo

España roza los cinco millones de parados, el 21,52% de la población activa y hay 1,4 millones de hogares en los que ya no trabaja nadie. El desempleo llega a tasas insostenibles. La nómina de las prestaciones por desempleo se incrementa, mientras representa el colchón sobre el que descansa una situación que, de otra manera, sería explosiva.

Nuestra economía, según confirma hoy la OCDE, se encamina hacia la recaída en recesión. Como consecuencia, se vislumbra un mayor freno al consumo y al crédito, tanto a familias como a pequeñas y medianas empresas.

La situación económica obligará a mayores ajustes presupuestarios y minorará aún más las ya escasas expectativas de inversión  tanto pública como privada.

Resulta prioritario reavivar la confianza de los mercados financieros hacia la capacidad de crear por lo menos los 2,3 millones de puestos de trabajo necesarios para  recuperar el nivel de empleo previo a la crisis.

La solución, según la OIT, pasa por un plan de choque que mejore las perspectivas de empleo de los jóvenes, la mejora de las políticas educativas, el apoyo a los parados y la creación de más y mejores puestos de trabajo que permitan combatir la temporalidad. La situación en la que nos encontramos exige medidas excepcionales.

 

La campaña electoral debería aprovecharse para debatir a fondo propuestas que puedan sacar a España de la crisis. Debería convocar a los mejores expertos en la búsqueda de soluciones. Debería movilizar a toda la sociedad en un esfuerzo colectivo en la lucha contra el paro. Debería divulgar un mensaje que pudiera restaurar la confianza. No parece que se esté aprovechando.

Más bien resulta dramáticamente  evidente la ausencia de liderazgos para dirigir este proceso de recuperación de la confianza y del empleo. Los problemas que sufre la economía son de tal calado que superan las posibilidades de gestión de un único partido y ni siquiera un  mero cambio de gobierno equivaldrá a una solución. Los sindicatos también deberán ocuparse más de los problemas de la economía y de los trabajadores que no tiene empleo y no sólo de los  trabajadores ocupados.

Por otra parte el problema del paro, por sus consecuencias desestabilizadoras sobre el euro, es también un  problema europeo, que no se resuelve sólo con ajustes en el estado español. Por todo ello urge un  auténtico programa de emergencia para el empleo, pactado entre los partidos mayoritarios y los sindicatos y que cuente con el respaldo financiero europeo.

Josep Arenas

Pobreza, trabajo y gasto público

El cómo “la crisis económica mundial actual tiene efectos evidentes sobre la pobreza y sobre el deterioro del nivel de vida de los grupos de población más vulnerables”, nos lo recuerda hoy, muy acertadamente,  Christos Papatheodorou, profesor asociado de Política Social de la Universidad de Tracia, a propósito de la crisis griega, en Cultura|s.

Destaca que “la crisis ha conducido a un reforzamiento de los argumentos neoliberales a favor de la disciplina fiscal, la reducción del gasto público y la desregulación del mercado de trabajo”, en lugar de poner en duda la actual organización y administración de nuestra economía.  A su vez, pone de manifiesto que “una de las principales consecuencias [de la crisis] es la fuerte presión para un recorte mayor de los gastos sociales y la transformación de los sistemas de protección social en otros más liberales”.

Según Papatheodorou el caso de Grecia es revelador y las consecuencias de su crisis son más graves, pero sus reflexiones son válidas para nuestro entorno, cuando dice que: “Con el fin de aplicar las medidas de austeridad, se cultiva y se reproducen ciertos mitos, hasta el punto que han llegado a dominar el debate público y político”.

Entre estos mitos señala el de asociar pobreza con paro. Esta idea, dice, “fomenta la receta neoliberal de una desregulación del mercado de trabajo y el aumento de contratos de trabajo flexibles, temporales o a tiempo parcial”. No hay duda de que el paro está asociado a un riesgo muy elevado de pobreza, pero la ocupación laboral no asegura que alguien escape de la pobreza, ya que en la mayor parte de la UE una proporción muy grande de pobres vive en hogares en los que el cabeza de familia está empleado y no en paro.

Otro de los mitos más generalizados es el de considerar que no trabajamos lo suficiente. De ahí que tengan tanta difusión en los medios las declaraciones superficiales de ciertos políticos, cuando proponen que los funcionarios trabajen media hora más o cuando aseguran que los perceptores de determinadas prestaciones “se pasan el día en el bar”.

Actitudes tales fomentan la hostilidad contra la política social, que es considerada como parte del problema. Y no como parte de la solución, como puso de manifiesto la experiencia de la crisis de 1929. Como denuncia el profesor, “el discurso dominante… victimiza la protección social y su pertinente gasto como principales colaboradores de la actual crisis”.

Las perspectivas no son esperanzadoras para un crecimiento sostenido y sostenible. Como resume Papatheodorou, “las medidas de austeridad y estabilización aumentarán la pobreza… y reducirán incluso los ingresos de los sectores de la población que tienen una proporción más grande en el consumo”. Lo cual, desde luego tiene profundas implicaciones en la limitación de la demanda y del consumo.

El próximo día 7 de noviembre, la Academia de la Televisión ha organizado un debate. Podremos escuchar a los dos principales candidatos a presidir el gobierno de España. Le brindamos al amigo Manuel Campo Vidal alguna de las ideas –aunque no las necesita-  que, a nuestro juicio, debieran dominar el debate público y político.

 

P.S. Hoy, 19-O, día mundial del cáncer de mama. Un cáncer que se cura en más del 80% de los casos. Prevención, lo primero. Reproduzco un tuit: "Recuerda: tacto, mensual; revisión, anual."

Josep Arenas

Reducir el paludismo a la mitad

 

Las decisiones que se toman en los países ricos pueden tener una enorme repercusión en la vida de muchas personas de los países subdesarrollados.

Prueba de ello la tenemos hoy, cuando se ha hecho pública una vacuna contra el paludismo, que reduce a la mitad el riesgo de contraer dicha enfermedad a la población infantil en el África subsahariana. Son los resultados de una prueba clínica realizada en el laboratorio más adelantado en la investigación contra dicha enfermedad, sito en Bélgica.

La prueba se ha llevado a cabo en siete países de la citada zona africana. Se ha comprobado que tres dosis de la vacuna permiten reducir el riesgo de paludismo, entre un 47 y un 56%, para su forma más grave, aquella que ataca órganos vitales como el cerebro o los riñones y se convierte en fatal.

Según el doctor Tsiri Agbenyega, principal investigador, la experiencia “suscita nuevas esperanzas de que el paludismo sea vencido”. Es el resultado de la vacunación llevada a cabo con 6.000 niños, de entre 6 y 17 meses, de la que nos informa New England Journal of Medicine.

Como sabemos el paludismo es una enfermedad devastadora que causa todavía 781.000 víctimas cada año, según la OMS, principalmente niños, en el África subsahariana, si bien, en los últimos años, se han alcanzado progresos substantivos para reducir dicha mortalidad.

En este caso, cabe recordar que el filántropo Bill Gates y su esposa Melinda promovieron en 2001 una fundación para luchar contra el paludismo que está obteniendo resultados relevantes. Sin embargo, y a pesar de la crisis, es necesario seguir apoyando, desde los países ricos, la ayuda y la cooperación para el desarrollo de los países pobres.

Mientras nosotros podemos reducir nuestro nivel de consumo, con nuestra colaboración como pais a la cooperación internacional, a miles de niños les va, ni más ni menos que la vida.

Josep Arenas

Nos queda la palabra

La ex presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, lo señalaba el lunes pasado en Santiago de Compostela, tras la conferencia inaugural del curso del Ateneo compostelano. "El ciudadano no tiene ninguna posibilidad de recurso para que los miembros del alto tribunal sean renovados en plazo", si esta renovación no se ha producido según lo establecido legalmente.

No quiero imaginarme la que se armaría si, finalizado un periodo legislativo de cuatro años, las Cortes no se disolvieran y no se convocaran elecciones. Impensable.

Pero si ese retraso se produce con un órgano del Estado, formado por doce personas, que tiene, entre sus facultades, la de interpretar la constitucionalidad de leyes orgánicas, aprobadas por las Cortes, o por un parlamento autónomo y refrendadas por la ciudadanía de una comunidad, todo sigue como si nada pasara.

Sucedió, como es harto conocido, en el caso del Estatuto de Cataluña, cuyo recurso se falló con un Tribunal no renovado. Pero los partidos, que tenían la responsabilidad de proponer y aprobar dicha renovación, ni siquiera pestañearon ante tal retraso. Sin embargo, ahora nos van a pedir el voto y, como se suele decir, “si te he visto no me acuerdo”.

Ante situaciones así, hay quien propone indignarse en la calle y votar en las urnas. En este caso hay quien propone votar en blanco. Sin embargo, creo que el voto en blanco no será efectivo mientras no se traduzca en escaños vacíos. No hará mella en quiénes persiguen ocuparlos.

Mientras tanto, lejos de los sillones de las Cortes, los valores de la libertad, la solidaridad y la justicia social se enfrentan a la avidez devoradora del capitalismo financiero hacia el Estado del Bienestar. La especulación financiera se permite comprar informes a académicos o artículos a periodistas. Y una agencia de calificación puede hundir un país. O barrer un gobierno. Es una guerra sin bombas.

Nos queda la palabra.

J.A.

Un trabajo genial, una vida genial

Debía correr el año 1984 cuando fui a Cut&Paste, una tienda de ordenadores que había en la parte alta de la calle Balmes de Barcelona, para adquirir un Macintosh. El vendedor me contó que Gabriel García Márquez era cliente suyo. Que le gustaba escribir en el Macintosh pero que luego alguien le tenía que colocar los acentos en sus textos. Allí compré mi primer ordenador, con el que escribí mi tesis de licenciatura, dirigida por el catedrático Miquel de Moragas, a la que puse por título Aproximación al diseño de una unidad de apoyo informativo y documental en el campo de los Servicios sociales. De esa forma me hice fan de la marca de la manzana de colores.

Desde entonces la tecnología y el diseño en la comunicación han evolucionado maravillosamente, por lo que siento un gran reconocimiento hacia Steve Jobs y su obra, por su contribución en habernos cambiado la vida cotidiana.

En aquel trabajo de investigación sobre comunicación, participación  y servicios sociales señalaba que los servicios sociales municipales tenían unos objetivos comunes con los responsables de la comunicación local.

De forma resumida la cosa iba por ahí: En primer lugar se trataba de procurar que las necesidades de los ciudadanos fueran evaluadas objetivamente y que su parecer fuera tenido en cuenta; se trataba de decidir o revisar las modalidades de prestaciones sociales en función de la variación de las necesidades. A continuación destacaba que había que hacer lo posible para que las políticas y las prestaciones sociales fueran comprendidas por los ciudadanos para que se pudieran beneficiar de ellas. Además debíamos conseguir un clima favorable  respecto de los grupos preferentemente destinatarios de los servicios sociales (personas con dependencia, con discapacidad, con pocos recursos…).  Y, para conseguirlo era importante promover la participación de los profesionales implicados y de las entidades cívicas en la elaboración y ejecución de las políticas sociales a seguir.

En definitiva se trataba de procurar que el personal sintiera simpatía hacia los grupos de ciudadanos que tiene alguna relación con los servicios sociales, tanto simpatía hacia sus beneficiarios directos, como hacia las entidades y organismos provisores, por parte del conjunto de la ciudadanía.

Decíamos entonces, que “los servicios sociales dan a menudo materia periodística y que es necesario establecer unas relaciones favorables entre los trabajadores sociales y los profesionales de la comunicación que permitan sacar provecho, de manera constructiva, de casos personalizados que contribuyan  a una información y a una sensibilización sobre determinados problemas sociales y sobre sus posibles soluciones”. Creo que sigue siendo igual de válido. Sólo que hoy tenemos unos instrumentos mucho más favorables para conseguir dichos objetivos.

Mientras recordaba lo que escribí en el Macintosh, pensaba que el cofundador e impulsor de Apple, fallecido a los 56 años, nos deja un gran legado también a los servicios sociales y a la comunicación, para tratar de conseguir los objetivos señalados. No sólo ha revolucionado la industria informática  y con ella a sectores enteros de la economía, sino que nos ha dotado de instrumentos muy útiles y bien diseñados para conseguir aquellos objetivos.

Tanto comunicadores como trabajadores sociales debemos reinventarnos cada día en nuestra profesión, aprovechando los instrumentos que tenemos alrededor.

Como dijera Jobs, en 2005, en la conferencia que pronunció en la Universidad de Stanford (California): “El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideráis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hacéis."

Pasan los años y trabajar para conseguir los objetivos de participación y justa distribución de los recursos resulta, efectivamente, genial. Resuenan aquellas palabras: "Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis. No os conforméis.”. Gracias, Steve.

 

Josep Arenas

Tecnología accesible y asequible para todos

El 62 por ciento de los hogares españoles dispone ya de conexión de banda ancha a internet, lo cual supone un incremento de casi un diez por ciento (9,3%) respecto del año pasado. El número de internautas también ha crecido en un 4,5% respecto de 2010.

Las tecnologías de la comunicación siguen implantándose  de tal manera que el 72 por ciento de los hogares dispone ya de ordenador y el teléfono está presente prácticamente en la totalidad de los hogares (99,4%). Son ya casi diez millones las viviendas tiene acceso a internet; ochocientas mil más que hace un año.

El uso de las tecnologías de la información (TIC) sigue  y seguirá creciendo. Prueba de ello es que entre los menores (entre 10 y 15 años) el uso de los ordenadores es generalizado (96%) y  la conexión a internet  es altísima (87%).

Todavía nos queda camino por recorrer para alcanzar los niveles de países como Suecia, Holanda o Luxemburgo, con índices superiores al 90%, los más altos de Europa, en cuanto a número de hogares con ordenador y de personas que se conectan a internet. Pero el crecimiento es imparable, según los datos ofrecidos hoy por el INE.

Participar en las redes sociales, comprar por internet, enviar correos, relacionarse con la administración, buscar documentos en la red, informarnos, participar socialmente, políticamente…  Son miles de funciones que las tecnologías nos ofrecen a diario. Son millones de oportunidades en crecimiento. Sin embargo también debemos tener en cuenta que existe una brecha digital. Queda mucho por hacer para construir una Sociedad de la Información sin barreras en la que todas las personas estén incluidas.

Existe la brecha formada por las barreras que impiden la accesibilidad a las TIC. Es necesario afrontar el reto de hacer accesibles las tecnologías de la información a las personas con discapacidad. Tal vez unos cuatro millones en España. Con diferentes niveles de demanda de adaptación de los sistemas informáticos y a las páginas web, a los teléfonos y demás tecnologías (cajeros automáticos, terminales de autoservicio, domótica...). A la par, existe un fuerte optimismo, entre las personas con discapacidad y diversidad funcional, sobre las posibilidades que las TIC abren en el futuro.

Según la Investigación sobre Tecnologías de la Sociedad de la Información para todos, promovida por el Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad (CENTAC), presentado en los últimos días, ante la frase “hoy en día existen productos o servicios de la Sociedad de la Información accesibles a las personas con discapacidad”, el 82% de los encuestados se mostró “de acuerdo” o “totalmente de acuerdo”. Sin embargo tan sólo algo más de la mitad de los encuestados, concretamente el 58%, fue capaz de nombrar al menos un producto o servicio accesible. El 85% de los encuestados se muestra “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con la afirmación: “las tecnologías de la Sociedad de la Información, actuales o futuras, pueden solucionar los problemas de las personas con discapacidad”.

Superar la brecha digital de las barreras para las personas con discapacidad es el reto que tienen planteado las administraciones públicas, las empresas y los investigadores. Un reto que exige la colaboración de dichos sectores y la participación de las personas interesadas: con movilidad reducida, con discapacidad intelectual, con enfermedades diversas, con limitaciones visuales, auditivas… Es fundamental que exista una mayor comunicación entre las organizaciones que conocen las demandas de las personas con discapacidad, la diversidad funcional y las entidades relacionadas con la creación o provisión de tecnología.

Las TIC son una gran oportunidad para las personas con discapacidad. Es imperioso crear tecnología accesible y asequible para todos y que las entidades públicas y privadas velen por el cumplimiento de la legislación en materia de tecnologías de la Sociedad de la Información accesibles.

Josep Arenas

La familia negociadora

La vida familiar ha experimentado un profundo cambio en las últimas décadas. Un cambio que podemos atribuir a la caída de la fecundidad y a la drástica reducción del tamaño de las familias, al  “empoderamiento” de las mujeres y al cambio en la definición de los roles dentro y fuera de la familia. Nos preguntamos si dicho cambio ha debilitado el apoyo mutuo o  si ha disminuido la solidaridad familiar.

En España al parecer no es así, puesto que según el estudio  Individualización y solidaridad familiar, dirigido por Gerardo Meil  y presentado recientemente por la obra social de la Caixa, al que nos referimos días atrás:  “Un 56% de los entrevistados cabe calificarlos de ‘familistas’ porque consideran que las generaciones deben ayudarse financieramente cuando lo necesitan, convivir con los mayores dependientes cuando ya no pueden vivir solos y que los abuelos contribuyan al cuidado de los nietos cuanto los padres no pueden hacerlo”. En otros países, este sentimiento es mucho menor, caso de Alemania (32%) o Francia (30%).

Eso no significa que siga considerándose la familia como la única responsable del cuidado de dependientes o el único recurso disponible cuando se necesita dinero. Como señala certeramente el estudio,  “Se puede identificar una tendencia hacia la redefinición de las normas de solidaridad familiar en el sentido de que, por un lado, se concede cada vez mayor protagonismo al mercado o al Estado en la provisión de bienestar y, por otro lado y en lo que se refiere al cuidado de familiares dependientes, ha pasado a ser concebido como una responsabilidad entre hombres y mujeres”.

Los cambios demográficos han dado como resultado que frecuentemente en las familias haya muchos ascendientes y pocos colaterales o descendientes, lo cual hace que: “Aumente la probabilidad de que no haya mujeres que puedan desempeñar la función que tradicionalmente han cumplido y continúan asumiendo, de facilitadoras de los contactos e intercambios de ayudas dentro de la red familiar”.

Estos cambios llevan a la sociedad española al fin del modelo de familia patriarcal y el desarrollo de la familia negociadora. ¿Por qué este término? Porque el  “empoderamiento” de las mujeres se está traduciendo en: “La negociación, más implícita que explícita, de los términos de la convivencia, de los espacios de autonomía personal dentro del proyecto de vida en común y de las responsabilidades de cada uno de los miembros de la pareja, dando lugar a una nueva clase de familia que cabe calificar de familia negociadora. Cada vez son más los aspectos de la convivencia que «hay que hablarlos» porque ya no se dan por supuestos, al no haber modelos claramente definidos y universalmente aceptados de cómo debe ser y organizarse la vida familiar, ni en las relaciones entre los cónyuges, ni en las relaciones entre las generaciones.”

Interesante aportación la que nos ofrece el estudio: La negociación de los espacios de autonomía personal dentro del proyecto de vida en común y de las responsabilidades de cada uno de los miembros de la pareja. Para reflexionar.

Josep Arenas