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Josep Arenas / Comunicación Social

Aumenta la esperanza de vida y disminuye la natalidad

El pacto social alcanzado en relación a la edad de jubilación y el cómputo de las pensiones, deberá evolucionar, tal como apuntábamos ayer, según las variaciones demográficas, tales como el envejecimiento de la población o su crecimiento vegetativo, variables que tanto inciden en la asignación futura de los recursos públicos.

El número de nacimientos, de matrimonios, el crecimiento vegetativo de la población, la edad media de maternidad, el número de hijos por mujer y otros datos, no nos permiten una visión optmista del futuro, según los últimos datos facilitados por el Instituto nacional de Estadística.

Disminuye el número de nacimientos en un 3,2%

El número de nacimientos entre junio de 2009 y el mismo mes de 2010, ha sido de 485.901. Teniendo en cuenta que el número de defunciones fue de 283.219, el crecimiento de la población alcanzó solamente 202.000 personas, lo que significa un escaso crecimiento vegetativo. Si tomamos los datos del primer semestre de 2010, apreciamos una disminución del 3,2% en el número de nacimientos respecto al mismo periodo del año anterior.

El número medio de hijos es de 1,38

El número medio de hijos por mujer en edad fértil es ahora de 1,38. En 2008 era de 1,46. En ningún caso permite el relevo generacional, sino que queda muy lejos de dicha pretensión. España es uno de los paises con dicho índice más bajo del mundo.

La influencia migratoria

Durante la última década la inmigración permitió un aumento de la población de casi cuatro millones de habitantes. Durante este periodo la baja natalidad de las mujeres españolas, que fue de 1,31 hijos, quedó algo compensada por un mayor índice de las mujeres extranjeras, que fue de 1,65 hijos.

Hijos, a partir de los 31,1 años

La edad media de la maternidad es cada vez más tardía y se sitúa en 31,1 años. También la influencia de la población inmigrante permite que dicha edad media no se retarde tanto, teniendo en cuenta que la edad media de maternidad entre las mujeres extranjeras es de 28,5 años, y la de las españolas de 31,8 años, lo cual situa el promedio definitivo en los 31,1 años.

 Aumenta la esperanza de vida

La esperanza de vida al nacer, según los últimos datos del INE, ha crecido hasta los 78,66 años para los hombres y hasta los 84,65 años para las mujeres. Mientrastanto, la natalidad va cayendo.

Disminuye un 3,8% la tasa de nupcialidad

En el primer semestre de 2010 hubo 75.708 matrimonios, lo que supone una disminución del 3,8%, respecto del mismo periodo de 2009. En una cuarta parte (24,4%) de los matrimonios celebrados en España, uno de los dos cónyugues, por lo menos, es extranjero. Además, uno de cada cinco niños nacidos en España es de madre extranjera.

El número de matrimonios entre personas del mismo sexo representó un 2,5% del total de uniones celebradas; la mayoría de estas (62,9%) son entre hombres.

 

Josep Arenas

Una pérdida irremediable del poder adquisitivo de los más débiles

El pacto social sobre la jubilación flexible al que han llegado el gobierno y los agentes sociales no ha resultado nada fácil. Los términos más destacables, los conocemos.

Los trabajadores que hayan cotizado 38 años y seis meses se podrán jubilar a los 65 años y el resto a los 67, con excepciones en determinadas profesiones. El cómputo para la cuantía de las pensiones se calculará en base a la cotización de los últimos 25 años, en lugar de los 15 establecidos hasta ahora. Las jubilaciones anticipadas ya solamente se podrán acometer a partir de los 63 años. Los años dedicados al cuidado de los hijos por las mujeres o el tiempo que los jóvenes trabajan en contratos de formación también tendrán efectos de cotización.

Despejando incertidumbres

Con este acuerdo, una de las principales incertidumbres sobre el futuro de nuestra sociedad se va despejando. La necesidad de la reforma de las pensiones había sido planteada por expertos de toda índole. La urgencia de dicha reforma se fue acelerando con el agravamiento de tensiones sociales y económicas, tras una situación de larga crisis.

La reforma era reclamada en España, por diferentes grupos de opinión,  también por el resto de países de la Unión europea y desde las instituciones financieras, que lo consideraban ineludible para despejar el futuro de nuestra economía.

El resultado del acuerdo se estima que repercutirá en un aumento de la confianza en nuestro sistema productivo y en consecuencia en nuestro sistema  de previsión social. Confiamos en que resulte también un acicate para activar nuestro mercado laboral y para reflotar nuestra economía.

Al parecer, este pacto se revisará cada cinco años, en función de aspectos relevantes de la evolución demográfica y económica. Efectivamente, habrá que ver cómo evoluciona nuestra esperanza de vida o el Producto Interior Bruto (PIB). Y cómo le afecta.

Creemos que estas revisiones serán fundamentales, porque, hasta ahora, se nos ha venido planteando que el sistema de pensiones, en los próximos años, sería incapaz de financiar las pensiones de todas aquellas personas con derecho a recibirlas, dado que el número de personas mayores de 65 años está creciendo, mientras que el número de personas de entre 16 y 64 años, que constituyen la población activa, está disminuyendo. Es decir, se nos viene afirmado que, próximamente, habrá más jubilados, que vivirán más años, a la vez que habrá una población activa menor que financie las pensiones de aquellos.

Solidaridad intergeneracional e interterritorial

Ante esta reforma, contemplada estrechamente como un ajuste contable, entre la supuesta población activa futura y la población pensionista, creemos que es necesario adoptar planteamientos más abiertos. Las pensiones son fruto de un pacto intergeneracional. Las contribuciones al sistema de previsión y los impuestos son el más claro ejemplo de la confianza y la solidaridad intergeneracional e interterritorial. Contribuimos, en la confianza de que recibiremos lo justo cuando lo necesitemos.

Por ello ante cualquier, presente o futura, revisión de dicho acuerdo, meritorio, por otra parte, nos preguntamos. ¿Acaso no se deberían tener en cuenta otros aspectos que sin duda modificarán la composición actual y futura de los contribuyentes al sistema de pensiones?

Por ejemplo. ¿Acaso no se debe incrementar el número de personas de 16 a 64 años que se deben incorporar al trabajo, como mínimo hasta un 75%,  como propone la agenda Europa 2020, teniendo en cuenta que partimos de que en España sólo trabaja un 68% de los hombres y un 53% de las mujeres en edad de trabajar? ¿Acaso para favorecer dichos incrementos no se deben tomar acciones para reducir el paro juvenil que, hoy, es del escalofriante 42,8%? ¿Acaso no hay que retomar el debate sobre las aportaciones procedentes de impuestos del Estado al sistema de pensiones, además de las contribuciones de empresas y trabajadores? ¿Acaso esta pretensión no exige una lucha decidida contra el fraude fiscal que permitiría incrementar las recaudaciones de dichos impuestos?

Solución, con un mal resultado

O, tal vez ¿no deberíamos considerar la inmigración como una solución, en lugar de como un problema, para encontrar los equilibrios demográficos, de mano de obra  y financieros necesarios? O quizá ¿no se deberían llevar a cabo políticas de fomento de la natalidad que permitan un rejuvenecimiento natural de la población, cuando hoy tenemos un índice de fertilidad de los más bajos del mundo, de 1,38 hijos por mujer?

Todas esta preguntas y muchas más deberemos plantearnos antes de cualquier, próxima o presente, revisión de dicho pacto. Es necesario, junto al sistema de pensiones, reformar la política de promoción de la natalidad, de inmigración, de formación y empleo, especialmente en relación a los jóvenes, las mujeres, los inmigrantes y las personas con discapacidad, y la política fiscal. Entre otras.

Los cómputos urgentes, necesarios y, probablemente más equitativos, a los que se llega, tarde, y con una previsiones de futuro basadas en variables desconocidas y sobre las que no se quiere actuar, sólo conducen a una pérdida irremediable del poder adquisitivo de pensionistas, parados, dependientes…, de los más débiles. En este caso se trata de buen pacto, un pacto posible, pero con un mal resultado si no somos capaces de corregir desde ahora mismo los aspectos que lo condicionan.

 

Josep Arenas

Los jóvenes y el modelo mediterráneo de ocupación

 

SI la dieta mediterránea se considera un ejemplo de alimentación saludable y variada, exportable a otras latitudes y a otras culturas, algo así como si se tratara de un patrimonio inmaterial de la humanidad, como el flamenco o los castellers, no sucede lo mismo con el modelo mediterráneo de ocupación. Ustedes se preguntarán ¿qué es el “modelo mediterráneo de ocupación”?

Pues así es como denominan los sociólogos catalanes, en su reciente Anuario 2010, al modelo imperante en la contratación o el desempleo de los jóvenes, un modelo que se caracteriza por la precariedad, la sobrecualificación y el paro.

Precariedad, sobrecualificación y paro

Veámos por qué. Por la precariedad, debida a unos sueldos mileuristas –si alcanzan los mil-, a sus contratos temporales, a la baja sindicación y, por el contrario, por la alta siniestralidad laboral. Sobrecualificación, por la frecuencia de empleos que exigen una titulación inferior a la que tienen los jóvenes. Y más paro, por el hecho de que esta crisis económica, selectiva, se está cebando especialmente entre los jóvenes, de tal manera que si la tasa de paro juvenil apenas era de un 8,5% en el segundo trimestre del 2007, tres años más tarde se acerca al 30% -caso de Cataluña- y lleva camino de triplicar la tasa de paro de los adultos.

Es interesante conocer el perfil de los jóvenes parados, ya que, visto con mayor detalle, revela que uno de cada dos jóvenes está en paro, entre los que tienen menos edad, de 16 a 19 años. Así mismo se detecta que el nivel de paro repercute con mayor intensidad entre quiénes tienen menos estudios, de forma que es del 42% entre aquellos que no han llegado al bachillerato. Y también que hay una proporción más alta de paro entre las chicas y, así mismo, entre los inmigrantes en relación al conjunto.

Constatamos, pues, que la crisis ha impuesto, especialmente entre los jóvenes, este modelo de ocupación que se caracteriza por la precariedad y por la realización de trabajos de baja cualificación, de forma más intensa en España que en el resto de Europa, ya que el número de jóvenes que sólo han alcanzado estudios obligatorios o ni siquiera los finalizaron, es superior a la media europea. Por otra parte, paradójicamente, el porcentaje de jóvenes con estudios universitarios es también superior en nuestro país al de la media europea. Existe por lo tanto una polarización ocupacional de manera que, hasta un 36% de los jóvenes ocupados, tienen trabajos de baja cualificación, respecto a su nivel formativo.

Paisaje sociolaboral

En el paisaje sociolaboral después de la batalla, se divisa un horizonte en el que se aprecia: reducción de la duración de la prestación del seguro de desempleo y de las ayudas sociales; autorización a las empresas a emplear trabajo temporal de larga duración; aumento de la proporción de empleados y trabajadores que reciben salarios bajos en las empresas; creación de nuevos empleos, pero muchos de ellos precarios; y aumento del pluriempleo, entre trabajadores mileuristas.

Son tendencias que crecen. ¿Es el modelo mediterráneo de ocupación? Tal vez el modelo mediterráneo, atlántico o europeo, que nos espera. Aviso a jóvenes navegantes. Glups!

 

Josep Arenas

 

Asoma 2011

"Se trata de la atención a los que más dificultades tienen para hacer valer sus derechos sociales"

 

Se va 2010, con sus recortes de mayo a los sueldos de los empleados públicos, la congelación de las pensiones de millones de ciudadanos y las medidas anti crisis más recientes, entre las que destaca la supresión de 426 euros mensuales a quiénes han agotado su prestación de paro.

Hay que dar respuesta a los mercados, a las fluctuaciones de la bolsa, a los especuladores financieros, hay que contener el déficit público, tras la crisis de la burbuja inmobiliaria, parece haber dicho el gobierno.

Hay que contener el gasto público, proclama. Algo que resulta incomprensible a los sectores más vulnerables y desprotegidos. Incomprensible, a personas que disponen de pocas oportunidades, con escasa capacidad de hacer oír su voz y con menos poder. Y que dependen de subsidios y prestaciones sociales. Parece que es, también, sobre quiénes se quieren hacer recaer los recortes, incoherencias ideológicas aparte.

Lo que parecen no comprender algunos dirigentes políticos y sociales es que estas medidas comportan un riesgo elevadísimo de generar más pobreza. Un riesgo, cuyo coste social puede resultar superior al económico que pretenden ahorrarse. Incluso, por momentos, parece que olvidaron que debe quedar a salvo el pacto constitucional de construcción de un estado de bienestar y de reconocimiento de derechos sociales.

Y eso plantea una cuestión fundamental de prioridades que va más allá de las millonarias ayudas a empresas y bancos para crear empleo y generar actividad económica, según dicen. Se trata de la atención a los que más dificultades tienen para hacer valer sus derechos sociales. Es la prioridad número uno.

Mientras escapa 2010 y asoma 2011, estadísticas y memorias de las entidades de acción social, muestran como cada vez hay más población dependiente de la caridad, de los comedores públicos, de los bancos de alimentos, de los albergues e incluso de lo que encuentran en los contenedores. La demanda de personas en situación de riesgo o de exclusión sigue creciendo. Los servicios y prestaciones sociales básicos son demandados por un mayor número de personas.

Mientrastanto, sube un diez por ciento el recibo de la luz. Y, el gas. Y, el tren. Y la Comisión Europea reprende al estado español por tener un salario mínimo tan bajo. Un estado que está siete puntos por debajo de la media europea en prestaciones sociales, cuyo número de personas en situación de riesgo de pobreza es superior al 20 por ciento y en el que el paro anda rozando también el 20.

Si 2008 fue el año en el que empezamos a bajar de las nubes, en 2009 vimos como crecían las desigualdades, y 2010 ha empezado a dar signos de grietas en la cohesión social, con una crisis cada vez más selectiva que afecta principalmente a los jóvenes, a operarios y trabajadores vinculados a la construcción, mientras crece el número de familias que dependen solamente de las prestaciones públicas.

Me pregunto si, cuando termine 2011, habremos invertido suficientemente en prestaciones y servicios sociales, habremos reducido las desigualdades y mejorado el clima de convivencia.

Venturoso, once.

 

Josep Arenas

 

Solidaridad e individualismo: es Navidad

 

YA es Navidad. Y, en estas fechas, proliferan iniciativas solidarias y propuestas fraternales. Con un objetivo común: hacer una llamada a la sensibilidad social hacia causas justas y reconocidas. Y, de paso, recaudar fondos para contribuir a la resolución de problemas sociales prioritarios.

Así, asistimos a encuentros solidarios, de fútbol, tenis o baloncesto. La publicidad nos invade. Y en esa selva, aparecen anuncios de entidades no lucrativas, junto a los de juguetes, turrones, colonias o congelados. De entidades, dedicadas al desarrollo o a la educación, favorables a la lucha contra el hambre o especializadas en combatir enfermedades. Entidades, sin fronteras, dicen. Y los famosos visitan a niños enfermos a los que obsequian con juguetes.


Complicidad ciudadana y visibilidad

Se trata de iniciativas, en general, muy positivas que persiguen y generan la complicidad ciudadana hacia causas nobles y hacia quiénes más requieren ser atendidos.

El pasado domingo, por ejemplo, pude seguir, la maratón de la televisión pública de Cataluña, que dedicó 15 horas en directo a recoger fondos para la investigación en el campo de las lesiones medulares y cerebrales adquiridas. Los ciudadanos de Cataluña aportaron solidariamente 7,4 millones de euros, a través de más de 125.000 donaciones.

La excelente recaudación superó, a pesar de la crisis, a las de las 18 ediciones anteriores de La Marató de TV3, dedicadas a otras causas sociales o sanitarias. De este dato, sobre la generosidad creciente y la responsabilidad solidaria de la ciudadanía, extraemos una primera lección hacia la clase política, tan a menudo empeñada en recortar el gasto social.

Pero hay más. El hecho de hacer visibles, y por lo tanto, normales, a las personas afectadas por las lesiones medulares o cerebrales adquiridas, cobra gran relevancia. Su visibilidad, aunque sea solamente por un día, en la televisión y en más de 1.300 actos cívicos y festivos en todo un país, es el primer paso para reconocer dicha normalización. Para conocer sus problemas, dificultades, energías y apoyos. 


Generosidad, transparencia y resultados

El ciudadano es consciente de que su valor más importante es el de poder ejercer sus libertades individuales. Pero, junto a eso, sabe que el Estado de bienestar social tiene que hacerse cargo de las necesidades básicas, en salud, educación y servicios sociales. Ello no es obstáculo para que pueda canalizar su generosidad hacia propuestas justas, necesarias, y que ofrecen transparencia en el uso que se da a sus aportaciones voluntarias y en los resultados de la evaluación de su gestión. 

Algunas finalidades, como la investigación sobre las lesiones medulares o cerebrales adquiridas, consecuencia de accidentes o de enfermedad sobrevenida, han pasado a ser más conocidas. También se han recolectado importantes recursos añadidos a los que hubiésemos tenido, si hubiéramos quedado esperando su consignación en los presupuestos públicos.

Convertir un domingo de diciembre en la fiesta cívica y solidaria de un país es ya un hecho. Es una ocasión deseada popularmente. Así se puso de relieve. Creo que se trata sólo de un ejemplo a seguir.

Aunque, en esa cultura del individualismo pertinaz en la que estamos inmersos, la palabra solidaridad siempre parece quedar bajo sospecha, vivimos días en los que la generosidad ciudadana se pone de manifiesto. De forma tangible. Es Navidad.

Josep Arenas

 


Jefe, ¡tiene usted mucho que mejorar!

El 38% de la alta dirección no está a la altura de las circunstancias

 

Con la que está cayendo desde hace más de tres años, en los que el entorno económico nos viene obsequiando con una importante y variada cesta de problemas, hay que añadir un problema más: el de la deficiente dirección.

La Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) ha presentado, anteayer, los resultados de una encuesta sobre lo que piensan, de sus superiores, los profesionales y mandos intermedios, de las empresas españolas, tras la crisis. 

El dato más llamativo es que el 38% de la alta dirección española no está a la altura de las circunstancias, para su propio equipo. Alrededor de cuatro de cada diez de los equipos, acusan de mediocridad e incompetencia a sus directores. Es algo que nos debe de preocupar a todos.

A menudo nos habremos planteado si las consecuencias negativas que percibimos en nuestro entorno, a causa de la crisis, no se podrían resolver, con mayor eficiencia y rapidez, con una mejor dirección de las empresas, tanto públicas como privadas.

A raíz del trabajo, elaborado por la consultora Otto Walter, dirigida por Paco Muro, que ha recogido la opinión a 600 profesionales y mandos intermedios sobre sus superiores, se ponen de relieve muchos errores, a la vez que algunas de las mejoras que se han producido en el último periodo.

La crisis ha conducido a que las cosas se hagan mejor en aspectos como “actuar con realismo, decisión y coherencia”, “adaptación a la situación”, “cohesión del equipo directivo” o “mejoras comerciales”, según pone de relieve el estudio La alta dirección a examen.

 

Principales errores de muchos directivos

Pero, asimismo, conviene destacar los principales errores que todavía comenten los directivos de muchas empresas: falta de motivación, mala comunicación, fallos en el estilo de dirección, errores de estructura, mantenimiento de personal no implicado, o, falta de decisión e incoherencia.

Esas son algunas de sus opiniones. Y dan mucho que pensar.

Falta de motivación. “Escasa de dedicación a motivar al personal. Desmotivación (detalles, gestos…) Falta transmitir mayor motivación y, en cambio, se transmite pesimismo. Se tiende más a la presión negativa y a la destrucción que a la presión positiva y a la creación... Los altos mandos han perdido de vista el factor humano, ya que siguen valorando más la presencia horaria de sus empleados que su competencia. No se reconocen los méritos. Creemos que a los de abajo nos han quitado toda la autoridad, por lo que nos sentimos menos útiles”.

Mala comunicación. “Continúan pensando que los de abajo no pueden aportar ideas. No escuchan al equipo, hay muchas cosas que los demás podemos aportar. No implican a todo el equipo. No hacen partícipes a subordinados y colaboradores en los objetivos de forma clara. No informan. No delegan ni apoyan a los colaboradores”.

Fallos en el estilo de dirección. “Siguen alejados de las bases. Con un estilo de dirección amenazador y exigente han perdido mucha confianza y credibilidad. Hay falta de implicación en los problemas de la base, estando más pendientes de mantener sus puestos que de solucionar las deficiencias. No se da ejemplo.”

Errores de estructura. “Personas que no han demostrado nada, y lo más grave, que no están aportando nada, permanecen en sus cargos y, en cambio, otros jefes que sí aportan están apartados”.

Mantener a personal no implicado. “Se sigue sin diferenciar el trato al personal que es merecedor de ´premio´ del que lo es de ´penalización´ y sin valorar suficientemente a la gente. Permiten que el pasotismo se instaure en más de un departamento.”

 

Motivación, el punto de arranque

Al igual que el director del estudio, nos preguntamos “¿Cómo puede haber provocado la abundancia tanta ceguera? ¿Qué pasa con ese 38% al que se le ha visto el plumero de su mediocridad en cuanto ha llegado la crisis y no reacciona?”

En cualquier caso coincidimos en un aspecto muy importante de su diagnóstico, como es el de la motivación como palanca de arranque. Paco Muro, aconseja, en este sentido, que lo primero que deberían hacer las empresas es un diagnóstico emocional de sus equipos: “Mucho más importante que un análisis cuantitativo, ya que medir el rendimiento del personal en momentos en que la motivación está bajo cero, no tiene demasiado sentido”.

El análisis sobre el grado de competencia de nuestros jefes, remata con una afirmación de calado: “Si sólo salimos de la crisis recuperándonos económicamente, no habremos hecho más que aplazar la caída. Hay que salir más sabios y más prudentes como empresarios y directivos”, afirma Muro.

Coincidimos en que es conveniente decir, para bien de todos, todavía con demasiada frecuencia: “Jefe, ¡tiene usted mucho que mejorar!”.

Josep Arenas

 

Más información en: http://www.ottowalter.com/prensa/pdf_invest/Estudio_OW_2010.pdf

La contratación de personas con discapacidad crece, pero no se normaliza

En lo que va de año, la contratación de personas con discapacidad ha aumentado un 18,7% respecto al mismo periodo del año anterior, habiéndose realizado más de cincuenta mil contratos, según ha informado el Observatorio estatal de la Discapacidad, con ocasión del Día internacional de las personas con discapacidad, el pasado 3 de diciembre.

El dato es tanto más relevante y alentador, si tenemos en cuenta que la contratación en general sólo ha aumentado un 2,5% respecto al año anterior para el conjunto de los trabajadores, en el mismo periodo de enero a octubre, referido.

Aún así, la integración laboral de las personas con discapacidad no se normaliza. Desde 1982, la Ley de Integración social de los minusválidos, la Lismi, obliga a todas las empresas de más de cincuenta empleados a contratar un 2 por ciento de trabajadores con discapacidad, para hacer efectiva la integración laboral de dichas personas. Pero se calcula que de las 27.000 empresas españolas que debería cumplir con este precepto, tan sólo lo hacen un 20 por ciento. Aunque las que no cumplen, se vean obligadas legalmente a hacer aportaciones económicas con la finalidad de promover dicha integración laboral, como compensación a través de medidas alternativas de fomento.

Las administraciones públicas, por su parte se imponen que sea un cinco por ciento de sus puestos de trabajo, los que estén ocupados por personas con discapacidad. Recientemente el gobierno estatal ha anunciado que quiere pasar del 5% al 7%, cupo que ya es vigente en algunas comunidades.

En este sentido, creemos que un mayor rigor en el cumplimiento de la Lismi por parte de las empresas, acompañado de un mayor control por parte de la inspección de trabajo, sería mucho más efectivo que el voluntarioso incremento de puestos reservados, cuando se ciñen solamente a las administraciones públicas.

Para que se cumpla el conocido 2 % -vigente desde hace 28 años- es especialmente conveniente que los empresarios valoren los factores positivos que comporta la contratación de personas con discapacidad. Ya no sólo los estímulos económicos y subvenciones que comporta, sino especialmente los valores, como el esfuerzo continuado, el compromiso con su trabajo y un gran nivel de motivación que dichas personas suelen aportar.

En el mundo empresarial hay diversos ejemplos de integración laboral de personas con discapacidad, a seguir. Destacamos casos como la Fundación Integralia, vinculada a Dkv, o el Grupo Sifu, en Cataluña; o el grupo empresarial Galega de Economía Social, de Cogami, en Galicia. Ellos dan respuesta a varios centenares de demandantes de empleo con discapacidad que tenían cerrado el mercado de trabajo ordinario.

Sin embargo, sigue siendo necesario que dicha integración se normalice en la empresa ordinaria y se haga efectivo el 2% de la Lismi. Los primeros beneficiados son las personas con discapacidad y sus familias. Pero no, los únicos. También las empresas y el conjunto de la sociedad se benefician de su trabajo, de su aportación profesional, de su integración laboral y no sólo económicamente, sino también socialmente.

Josep Arenas

La corrupción, estado muy grave

La corrupción en nuestro país es muy grave. Así lo consideran cuatro de cada cinco de los ciudadanos de Cataluña (el 78,8%). El 85% afirma que la corrupción está muy o notablemente extendida entre los partidos. Por ello, los catalanes encuestados por la oficina antifraude del gobierno autonómico, suspenden severamente a los políticos. Creen en su falta de honestidad frente a la corrupción y culpan a los partidos de financiarse ilegalmente.

Un alto porcentaje asegura que los políticos no están para servir a los ciudadanos sino para servirse de la política. Más del 64% responde que los motivos por los que una persona se decide a entrar en política son básicamente el poder y la influencia que obtienen por el ejercicio del cargo (42,9%) o simplemente para enriquecerse (21,7%).

Dos de cada tres ciudadanos o más (67,8%) considera que los políticos no actúan con honestidad. Sólo el 27,2% confía que sí lo son.

La opinión sobre los partidos políticos tampoco es favorable. Más de la mitad de los encuestados (52,7%) están convencidos de que las formaciones políticas se financian de manera ilegal. Aunque también están los que aseguran que eso no sucede nunca o casi nunca (el 38,2%).

La imagen sobre la corrupción política viene reflejada no sólo por los políticos y por los partidos, sino también por las Administraciones públicas. En este caso la opinión de más del 71% de los encuestados es que éstas no son transparentes en su gestión. Consideran que no cumplen con los niveles exigibles de transparencia e integridad. El 78% considera que benefician a personas y grupos afines. El ciudadano percibe más corrupción en servicios como los de urbanismo (84,3%), obras públicas (82,6%) y justicia (61,7%).

 ¿Cómo acabar con esa percepción tan negativa? Desde luego, a través de la información y la transparencia sobre una acción decidida contra la corrupción. Pero el 80% de las personas consultadas considera que los políticos, precisamente, hacen poco o muy poco para poner fin a la falta de transparencia y, por consiguiente, a la corrupción.

En cuanto a la información, solamente un 30% de los encuestados tiene la percepción de que los medios de comunicación ofrecen informaciones objetivas. El 70% restante cree que no.

Estos datos, ofrecidos por el estudio sociológico sobre La corrupción en Cataluña: percepciones y actitudes ciudadanas, de l’Oficina Antifrau, realizado por el Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat de Catalunya, y presentado anteayer, Día Internacional contra la corrupción, no son representativos del conjunto del estado, pero son una muestra altamente significativa de lo que se opina en este país.

Ayer recordábamos el derecho a la información como condición fundamental para el desarrollo pleno de la democracia y para que los ciudadanos puedan opinar y actuar libremente.

Subrayamos hoy que la lucha, a fondo, contra la corrupción, debe ser asumida por los poderes del estado. Para ello deberán hacer efectiva y transparente la reforma de la financiación de los partidos y de la ley electoral.

Creemos que hay políticos honestos. Tal vez, una gran mayoría. Pero es necesario que se doten de los medios necesarios para ganar credibilidad y para que el ciudadano así lo perciba. Con honestidad, información y transparencia. Nos jugamos la credibilidad en el sistema democrático y sus instituciones y la confianza en el estado del bienestar social.

Josep Arenas

 Fuente: http://www.antifrau.cat/ca/destacats/224-presentacio-de-la-primera-enquesta-sobre-les-actituds-i-la-percepcio-ciutadana-davant-la-corrupcio-a-catalunya.html

Diez días de diciembre

Ayer, 10 de diciembre, conmemoramos el Día internacional de los Derechos Humanos. Un día oportuno para recordar que el derecho a la información es una condición fundamental para el desarrollo pleno de la democracia, así como para que los ciudadanos puedan opinar y actuar libremente.

El 9 de diciembre está dedicado al Día internacional contra la Corrupción. Una magnífica ocasión para poner de relieve la opinión de los ciudadanos sobre esta cuestión.

El día 8 fue la Inmaculada, día festivo oficial en toda España, un estado constitucionalmente aconfesional. Atentos, al dato.

El día 7 era el Día de la Aviación civil internacional que se dedica a poner de relieve sus beneficios. El gobierno daba respuesta manu militari a la vieja pregunta de “¿quién controla al controlador?”, particularmente cuando éste anda descontrolado, haciendo la pascua a todo un país y con un sueldo de más de 200.000 euros anuales.

El día 6 conmemoramos la Constitución del estado social y democrático de derecho.

El 5, se celebraba el Día Internacional de los Voluntarios para el Desarrollo Económico y Social, una fecha en la que se pretende estimular a personas de toda condición a ofrecer sus servicios como voluntarios, tanto en sus países de origen como en el extranjero.

El día 4 de diciembre, que de momento no tiene establecida ninguna conmemoración especial, es propuesto, por un grupo de presión en las redes sociales, para que se instaure como el Día internacional del Sexo. De momento, no se ha consumado como tal.

El 3 de diciembre es el Día Internacional y europeo de las personas con Discapacidad, orientado a la ejecución de medidas para mejorar de la situación de las personas con discapacidades y a conseguir la igualdad de oportunidades para ellas y su integración en la sociedad.

El 2 de diciembre, Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, recuerda la fecha en se aprobó el convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena.

El Día mundial de la lucha contra el Sida es el 1 de diciembre. En la actualidad, más de 41 millones de personas están afectadas por el virus de inmunodeficiencia o por la enfermedad. Su erradicación es uno de los objetivos del milenio.

Dedicamos el post siguiente a reflejar algunos datos sobre el estado de opinión sobre la corrupción en nuestro país, un grave problema cuya solución pasa ineludiblemente por el ejercicio del derecho a la información, como subrayamos al comienzo.

Josep Arenas

Mujeres, de la ficción a la realidad

Proponemos una serie de personajes, todos femeninos, más propios de la novela que pertenecientes a la realidad, en esta semana en la que Mario Vargas Llosa recibe el Nobel de Literatura.

Se trata de mujeres que tienen profesiones que son ejercidas de forma muy mayoritaria por hombres. Son personajes verosímiles. Pero a la vez muy infrecuentes, en nuestra sociedad.

Referiremos unos cuantos. Tal vez el lector conocerá casos de profesiones como las siguientes.

Controladora aérea. Conductora jefa de tren de mercancías. Tractorista. Informática analista-programadora. Conductora de autobús. Camionera. Conductora de tranvía. Agente detective privado. Jefa de taller de reparación de coches. Secretaria general del sindicato. Presidenta de la confederación de empresarios. 

Más. Astróloga. Física. Ingeniera de fabricación. Ingeniera de planificación. Tasadora de inmuebles. Tasadora de vehículos. Capataza de operaciones portuarias. Operadora de máquina de movimiento de tierras. Oficial de la instalación de procesamiento de metales. Montadora de productos metálicos. 

Y, seguimos. Marinera de cubierta de barco. Moza de cubierta. Mecánica ajustadora de motores de avión o de helicóptero. Mecánica naval. Empleada de pompas fúnebres. Embalsamadora. Incineradora. Oficial de inhumación o exhumación. Sepulturera. Enterradora.

Todavía añadimos. Submarinista de salvamento. Submarinista soldadora. Operadora de máquina fresadora. Operadora de máquina para fabricar municiones. Operadora de máquina-herramienta.  Música. Oficial maquinista de buque mercante. Oficial maquinista de planta de incineración de residuos. Agente forestal. Peón de obras. Recogedora de basura. Barrendera. Percebera. Montadora de placas de energía solar.

La lista puede continuar. Pero cuando, en nuestra vida cotidiana, conocemos a pocos de dichos personajes femeninos, es porque nos encontramos todavía lejos de la pregonada paridad en el empleo. Lejos, de la igualdad de oportunidades en el acceso al mundo laboral. Lejos de la mayoritaria incorporación de la mujer al empleo.

Son, por lo tanto, muchas las historias y los relatos que todavía quedan por crear y escribir. Para pasar de mujeres de novela a mujeres de verdad, con plenos derechos laborales.

Para pasar de la ficción a la realidad.

Josep Arenas

Menos matrimonios y la mayoría, civiles

El número total de matrimonios celebrados disminuyó, en el año 2009, respecto al de los años anteriores. Entre dichas bodas, el número de las que se celebraron mediante ceremonia civil fue ya superior al de las que lo hicieron por la Iglesia.

Tomando como muestra lo que sucede en Galicia y en Cataluña, observamos como el número de celebraciones ha disminuido respecto del año anterior, en ambas nacionalidades. En la comunidad atlántica, se celebraron 9.559 bodas en 2009, lo que representó una disminución del 12 % respecto de las registradas en el año anterior o, lo que es lo mismo, disminuyó en 1.308 el número de enlaces en un año. La misma tónica se produce en la comunidad mediterránea, dónde la disminución respecto del año anterior fue del 9,5%, habiéndose celebrado 27.504 bodas en 2009, frente a las 30.400 de 2008.

Tendríamos que remontarnos a la década de los años cincuenta para encontrar un número de bodas tan bajo en ambas comunidades, atendiéndonos a los datos ofrecidos por el Instituto Galego de Estatística (Ige) y el Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat). Y eso teniendo en cuenta que la población ha venido creciendo desde entonces.

El dato se explica en un contexto en el que la crisis económica se superpone a la crisis de la familia en su fórmula convencional, aunque prevalezcan formas de convivencia distintas. 

A este cambio de tendencia hay que añadir otro. Las bodas civiles han pasado a ser mayoritarias. En Galicia, por primera vez, fueron más las parejas que pasaron por el juzgado o por la Casa consistorial, el 51,8%, que aquellas que se casaron por la iglesia católica, el 47,2%, o por otros ritos, en 2009. En Cataluña el número de bodas por lo civil lleva un liderazgo consolidado, con un 73,9%, frente al 25,4% de bodas católicas, en 2009.

En cuanto a matrimonios entre personas del mismo sexo, el año pasado se celebraron 891 en Cataluña y 74 en Galicia en 2008, lo que equivale a un 3,2 % y a un 0,7%, respectivamente, del total de las bodas celebradas, según los últimos datos publicados.

Hay quien considera que las ceremonias civiles resultan más asequibles y se adaptan mejor a las posibilidades económicas de muchas personas. También hay quienes aseguran que se trata de una manifestación del laicismo creciente en nuestras sociedades. Otros piensan que se trata del rechazo a la "cultura del deber". Quizá sea un reflejo de los impedimentos que la coyuntura económica comporta.

Las hipótesis sobre estos cambios de tendencia son diversas. Los datos son elocuentes.

Josep Arenas

 

 

Sensibilidad hacia la discapacidad

Hoy, los ciudadanos y ciudadanas con discapacidad y sus familias nos recuerdan y reclaman, al conjunto de la sociedad y a los poderes públicos en particular, que tomen conciencia de su situación y que adoptemos medidas transformadoras.

Nos piden que, entre todos, consigamos la igualdad de trato y de oportunidades, la equidad, el acceso a los mismos lugares que los demás y el derecho a ser incluidos en la comunidad. Nos piden que acabemos con las discriminaciones de cualquier índole que sufren con frecuencia.

Este año, con motivo de la celebración, el 3 de diciembre, del Día internacional y europeo de las personas con discapacidad, este colectivo hace hincapié en la Educación.  En conseguir una educación inclusiva, de forma real y efectiva, remarcan, en los diversos manifiestos de las organizaciones que los agrupan.

Es decir, si queremos disponer de sistemas educativos que sean inclusivos, que respondan al derecho a una educación fundada en la igualdad de oportunidades y la no discriminación, se debe ofrecer una educación de calidad a todos los ciudadanos, con independencia de su condición. Para ello habrá que proporcionar los recursos –económicos, humanos, educativos, técnicos y tecnológicos-  necesarios.

El primer y fundamental recurso es la formación del profesorado –tanto inicial como continua-. Los profesores deben atender necesidades diversas, para lo que deben conocer y aprender cómo deben desempeñar adecuadamente su tarea, según la diversidad de sus alumnos.

Una condición, necesaria para mejorar el sistema educativo, corresponde al conjunto de la sociedad y es la de acabar con los estereotipos y promover la sensibilización y tolerancia hacia las personas con discapacidad. Todavía oí recientemente aquello de “Se me quedó una cara de subnormal!”. En fin, sin comentarios.

Un día como el de hoy nos sirve para reflexionar, porque todos podemos hacer algo para mejorar la situación de las personas con discapacidad: ser más tolerantes, más sensibles a sus necesidades, más comprensivos, más consecuentes.

Y recordar que cualquiera de nosotros estamos expuestos a contraer alguna enfermedad, a que nuestra movilidad quede reducida o a adquirir alguna situación que nos discapacita de algún modo. También podemos convertirnos en personas con discapacidad.

Josep Arenas

Buenos hábitos, mejor salud

Nuestro estado de salud es bueno o muy bueno. Así lo afirman siete de cada diez ciudadanos que han respondido a la Encuesta Europea de Salud en España, que publica hoy el Instituto nacional de Estadística.

Entre los resultados de dicha encuesta destacamos tres datos. Uno, que más de la mitad de las personas mayores de 18 años está por encima del peso considerado como normal. Dos, que uno de cada cuatro jóvenes –de 16 a 24 años- fuma a diario. Y tres, que algo más de un 20 por ciento de jóvenes bebe alcohol de forma intensiva al menos una vez al mes.

La encuesta, aporta datos sobre la valoración del estado de salud, de la dependencia y la autonomía personal, los estilos de vida, hábitos saludables, alimentación, consumo de tabaco y alcohol, problemas ambientales y laborales, utilización de los servicios sanitarios y actividades preventivas.

En cuanto a los trastornos crónicos de salud más frecuentes,  nos encontramos con la hipertensión arterial, los dolores lumbares y cervicales, la alergia crónica, y las migrañas y los dolores de cabeza frecuentes. Les siguen, con menor intensidad, la ansiedad crónica, la diabetes, la depresión y el asma.

Por lo que respecta a autonomía personal, el 26,5% en las personas de 65 y más años tiene alguna dificultad para realizar las actividades básicas de la vida diaria, como alimentarse, asearse, vestirse o levantarse y acostarse. Este porcentaje disminuye al 7,3% para el resto de la población.

Obesidad y sobrepeso siguen siendo un problema de dimensiones sociales. Si más de la mitad de la población está por encima del peso normal, el porcentaje de personas con obesidad alcanza el 16 %, siendo éste un  problema que afecta en mayor medida a los hombres que a las mujeres.

Entre los hábitos saludables hay que subrayar que un 25% declara realizar ejercicio físico intenso y, otro 35%, ejercicio moderado, fuera de su trabajo o en actividades de ocio.

En cuanto a la alimentación, destaca el consumo de frutas y verduras. Siete de cada 10 personas afirman comer fruta al menos una vez al día; y, seis de cada 10, verduras. Dicho consumo incrementa su frecuencia con la edad, de manera que sólo uno de cada dos jóvenes consume fruta diariamente, frente a nueve de cada 10 mayores de 64 años.

La mitad de la población asegura que nunca ha fumado, pero un 26,2%  lo hace diariamente. De ellos, uno de cada cuatro jóvenes, como hemos destacado.

Los problemas ambientales o laborales tampoco son ajenos a la salud, de manera que el 30,2% de la población afirma que su vivienda o zona de residencia está expuesta a ruido, el 22,6% a la contaminación del aire, el 19,3% a malos olores y el 18,2% a delincuencia, violencia o vandalismo.

En cuanto al ambiente laboral, las principales situaciones problemáticas que encuentran las personas en su trabajo son las posturas forzadas o el manejo de cargas pesadas (40,9%), la presión o sobrecarga en el trabajo (39,0%), el riesgo de accidente (37,8%) y los problemas de ruido o vibraciones (33,5%). Además, el 5,7% de la población declara haber estado expuesta a violencia o trato violento en su trabajo, el 5,8% a discriminación y el 9,0% a acoso o intimidación.

La encuesta muestra un alto grado de satisfacción por la atención sanitaria. Ocho de cada 10 personas que han acudido a consulta médica dicen estar bastante o muy satisfechas con el servicio médico prestado. Entre los que acudieron al hospital, siete de cada 10 consideran muy o bastante satisfactorio el servicio recibido.

Respecto al consumo de medicamentos, una de cada dos personas ha consumido medicamentos recetados por un médico en las últimas dos semanas. El consumo de medicamentos aumenta con la edad (el 89%, por mayores de 64 años).

En lo referente a actividades preventivas, a dos de cada tres personas de 65 y más años se les administró la vacuna de la gripe en la última campaña de vacunación. Y siete de cada 10 personas se han controlado la tensión arterial en el último año. Esta misma proporción se observa entre los que se han medido el colesterol y la glucosa en sangre. Estas prácticas de control se hacen más frecuentes con la edad. Por otra parte, el 68,7% de las mujeres de 45 a 64 años se ha hecho una mamografía en los últimos dos años y el 55,2% de las mujeres de 20 y más años se ha realizado una citología vaginal en los últimos cinco años, porcentaje que se eleva al 81,2% en el grupo de edad de 35 a 54 años.

La encuesta anual nos permite ver la evolución del panorama de la salud a la manera de foto del satélite Méteosat. El seguimiento y la prevención de la salud de cada uno es una tarea que no debemos descuidar. Depende no solamente de los servicios sanitarios, sino también de nuestros hábitos, estilos de vida, actividades preventivas, ambiente social y laboral, aspectos que contribuyen a nuestro bienestar físico, psicológico y social. Su mejora o mantenimiento depende, en buena parte, de nosotros mismos. Cuidémosla.

Josep Arenas

Prevenir, a la velocidad adecuada

Hoy finaliza noviembre, este mes que comienza recordando a los difuntos y que, desde hace cinco años, dedica su tercer domingo a recordar a las víctimas de los accidentes de tráfico que se producen en las carreteras.

Semana tras semana salta el escalofriante dato de los fallecidos y heridos en carretera y nos golpea una sensación de impotencia y pesadumbre. Aún a pesar de que el número de víctimas mortales y de grandes lesionados se ha reducido a menos de la mitad en una década, en España.

El recuerdo de las víctimas mortales y de los heridos es importante. Estar al lado de sus familiares y de todos aquellos que soportan el dolor y los efectos psicológicos y económicos de dichos accidentes es necesario. Comprenderles nos acerca a un camino común. Permite ayudarles. Y a su vez, permite ayudarnos, reflexionar y mejorar la seguridad vial.

El objetivo es casi imposible: “accidentes, cero”. Pero la situación de la que partimos –algo menos de tres mil muertes al año- es mejorable a todas luces.

Hemos hecho grandes progresos, mediante acciones orientadas a evitar el alcohol en la conducción, a incrementar el uso del cinturón y del casco hasta el cien por cien y a no manipular el móvil o el Gps, mientras se conduce. La asignatura pendiente para reducir las causas de accidentes y las víctimas del tráfico sigue siendo el exceso de velocidad o la velocidad inadecuada. Es la gran prioridad.

Para sensibilizar y educar a los conductores sobre la necesidad de circular a la velocidad adecuada, es conveniente conocer cuáles son sus creencias y actitudes al volante. Al parecer, muchos conductores se autoeximen de cumplir con las velocidades permitidas o adecuadas porque consideran, a menudo, que: “las carreteras de hoy en día permiten circular con seguridad a una velocidad mayor de la que se indica”; o que “los límites que marcan las señales, no se ajustan a las condiciones de circulación”; o bien que “tengo prisa por llegar a mi destino”; o tal vez que “tengo un vehículo que por sus prestaciones me permite circular a una velocidad superior”, según expone el estudio publicado este 2010 sobre los comportamientos de los conductores (Montoro, Roca y Lucas-Alba).

Es necesario que el conductor perciba la peligrosidad real de la velocidad excesiva o inadecuada, a la que se expone y expone a los demás, para avanzar en la prevención de accidentes. Las labores educativas y de concienciación que vienen realizando algunas personas con lesiones medulares o cráneo-encefálicas a causa de accidentes de tráfico, son un ejemplo de sensibilización y recuerdo de las víctimas.

Pero es necesario hacer hincapié en una realidad que, de tan cotidiana, puede convertirse en desconocida, a pesar de su peligrosidad. Conductores y peatones es necesario que seamos conscientes y responsables de los peligros que corremos, para prevenirlos. Mientras que estamos a tiempo.

Josep Arenas

El humo siega sus vidas

Solamente el 7,4% de la población mundial convive con leyes que limiten el consumo de tabaco. Afortunadamente formamos parte de esta minoría. No solo tenemos una ley que limita la exposición al humo del tabaco, sino que incluso, dentro de cinco semanas, entrará en vigor -fruto de un acuerdo mayoritario- una nueva norma, que procurará una mayor limitación del consumo de tabaco en espacios de uso público, como bares y restaurantes, y en espacios abiertos, como parques infantiles o recintos hospitalarios, como sabemos.

A menudo nos preguntamos si la vigencia de la ley es suficiente para que ésta sea efectiva. Son frecuentes las situaciones en las que las infracciones se producen sin que el infractor resulte ni advertido ni sancionado.  El resultado es negativo para el fumador pasivo, que sigue viéndose obligado a soportar la situación creada por el fumador activo. Ejemplos los hemos vivido todos, seguramente.

Con la nueva norma, más estricta, en el ámbito de aplicación, nada garantiza que la vigilancia sobre su incumplimiento vaya a aumentar. Nadie tiene que estigmatizar a los fumadores, pero sí que las autoridades deben velar escrupulosamente por el cumplimiento de las leyes y en consecuencia por los derechos de los no fumadores,  de quiénes no quieren verse expuestos al humo del tabaco.

A nivel mundial las cifras son  abrumadoras. Una de cada cien muertes que se producen cada año en el mundo está asociada al tabaquismo pasivo y, según el estudio que publica esta semana la revista The Lancet, encargado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se producen 600.000 muertes en el mundo al año, entre la población de los no fumadores, atribuibles al humo del tabaco ambiental, de las cuales 165.000 corresponden a niños.

Los menores son los más vulnerables. Por dos motivos. En primer lugar porque no tienen la posibilidad de escoger el no estar expuestos al humo  –incluso en el propio hogar donde a veces sus propios padres o familiares fuman-  y, en segundo lugar, porque los daños atribuibles al tabaquismo pasivo son especialmente graves entre los niños, tal como subrayan los autores del estudio.

Entre las causas de muerte, atribuibles al tabaquismo, destacan las que se desencadenan a raíz de enfermedades cardiovasculares, infecciones respiratorias, complicaciones con el asma o por cáncer de pulmón.

Aún cuando la incidencia del tabaquismo pasivo es menor en los países desarrollados -merced a la acción de normas protectoras- que en los países en vías de desarrollo, debemos tener en cuenta, además, que cada año se registran en el mundo un total de 5,1 millones de muertes atribuibles al consumo de tabaco, según datos la OMS.

Solamente una adecuada estrategia educativa para evitar el consumo de tabaco en los hogares que evite la exposición de los niños al humo y, por otra parte, una adecuada aplicación de la normativa vigente y de la que va entrar en vigor en 2011, permitirá evitar muertes, enfermedades como las citadas por el estudio y preservar así la libertad de niños y de adultos que no quieren convertirse en fumadores pasivos.

Y es que, de forma más o menos consciente,  fumadores y no fumadores, saben que el humo no solo, como decía la canción, ciega sus ojos, sino que, tal vez, siega sus vidas. 

Josep Arenas

No es momento de recortar el bienestar

Cuando le han preguntado a Eric Maskin, premio Nobel de Economía en 2007,  si había que recortar el Estado de bienestar, ha dicho: “Hay razones para hacerlo, pero este no es el momento”.

Su argumento es doble. “Primero, porque cortar el gasto público perjudica la recuperación”. Y segundo: “Porque la gente que recibe este gasto es la más vulnerable”.

Este profesor del Instituto de Estudios Avanzados Princenton, ha subrayado, en relación a la crisis, que: “Quienes pagan las consecuencias son precisamente las personas más vulnerables, que son las que reciben las ayudas. No es honesto –ha dicho, durante su reciente visita a  nuestro país- que tengamos que castigarles por los errores cometidos por el gobierno hace años”.

Mientras tanto el Gobierno español ya ha anunciado nuevos recortes. Una vez acontecida la diada electoral catalana de aquí a nueve días, el tijeretazo, destinado a la reducción del déficit público, se dirigirá a las comunidades autónomas, que son las que realizan la mayor parte del gasto social. Si no, al tiempo.

Maskin reconoce que: “A largo plazo no hay más remedio que recortar el Estado de bienestar porque España tiene que equilibrar su presupuesto”. En esta línea resultan oportunas las propuestas presentadas el pasado martes por la Fundación Everis, al frente de las cuales están científicos como Eduardo Punset, ex sindicalistas como José María Fidalgo o ex ministros como Eduardo Serra.

Ellos han presentado la declaración Transforma España, con una visión optimista de la sociedad civil, en la que establecen una serie de retos sobre la transformación necesaria del país y del Estado de bienestar. Entre los retos que señalan, destacamos tres: la definición de un modelo de Estado del bienestar responsable, equilibrado y sostenible; el acercamiento al ciudadano y la  personalización del modelo de bienestar; y, por último,  la corresponsabilidad, entre ciudadanos y administraciones, entre derechos y deberes.

Para lo primero, es necesario garantizar una fiel información y comunicación entre quien define y presta los servicios del Estado del bienestar, por un lado, y quien los usa y los financia, por otro, aunque a menudo ni siquiera sea plenamente consciente de su papel de financiador.

Es el primer paso para un nuevo Estado de bienestar responsable. ¿Qué nos da, por qué, cuanto y cuando lo usamos, a nivel individual o colectivo? Es necesario que seamos conscientes de sus activos, para defender colectivamente las conquistas sociales, conseguidas especialmente durante todo el siglo XX.  

El camino hacia una implicación mayor en el bienestar y en el devenir colectivo, parte de que cada ciudadano ejerza, a la vez y responsablemente, como: depositario de valores, como elector, consumidor, financiador,  trabajador y agente social o cívico que es.

En ese caso, si llegamos a la conclusión de que determinados recortes son necesarios, que sea responsablemente y como manifestación libre de la voluntad colectiva. Para alcanzar mejores resultados y para preservar el ejercicio de los derechos de los más vulnerables.

Josep Arenas

El círculo virtuoso de la confianza

Que, en un periodo de quince días, un joyero muriese a manos de un atracador en el barrio de Sant Martí de Barcelona, a continuación se produjera otro atraco que acabara  con la vida de una empleada de banca en Cambrils (Tarragona) y que, días más tarde, un desaprensivo asesinara a la dependienta de una panadería en la zona alta de Barcelona, es una triple coincidencia tan lamentable que abre una auténtica fisura en la confianza entre los ciudadanos, a pesar de que la policía asegurara que no existió conexión alguna entre dichos hechos. Eso es lo que sucedió en Cataluña durante el mes pasado.

El nivel de confianza que los ciudadanos tienen entre sí  o la confianza que estos depositan en las instituciones públicas, ya sea el gobierno, la judicatura o la policía, nos ofrecen un índice que nos habla del grado de prosperidad, de bienestar o de desarrollo humano de un país. Así lo expresan Naciones Unidas u otras organizaciones como el Legatum Institut cuando ofrecen los índices de Desarrollo humano o de Prosperidad.

Sucede, no obstante, que los datos estadísticos nos suelen llegar con más de un año de retraso. Eso es lo normal. Pero a menudo los estudios comparativos entre países no recogen las consecuencias de hechos recientes que repentinamente producen cambios –como el referido- que minan la confianza colectiva y la autoestima de una colectividad, o bien, por el contrario, la refuerzan, como sucede cuando se produce una victoria deportiva u otro evento o éxito colectivo.

El destornillador estaba en profundizar en la igualdad de oportunidades. Efectivamente. Cuando más igualitaria es una sociedad, más confianza genera. Por el contrario, cuando la confianza se rompe es muy difícil detener el recelo y el resentimiento.

Aquellas sociedades -o grupos- que son capaces de restaurar la confianza y poner en marcha una dinámica que las  conduce a volver a confiar en la política, en el gobierno, en los resortes democráticos del estado social, en sus propios conciudadanos, en sus derechos y obligaciones cívicas, son las que, poco a poco, aumentan su grado de cohesión, de autoestima y consiguen hacer disminuir las desigualdades. Cuanto más confianza genera una sociedad, más igualitaria conseguirá ser.

A más confianza, más igualdad; a más igualdad, más confianza. El círculo virtuoso.

Josep Arenas

Igualdad para progresar y prosperar

A pesar del destacado índice de pobreza -al que nos hemos referido en anteriores post-, nos equivocaríamos si consideráramos solamente este dato para valorar la evolución del bienestar, del desarrollo humano y de la prosperidad de nuestro país.

Los estudios comparados sobre el progreso entre diversos países, valoran, además de la situación económica, otros factores tales como el grado de satisfacción de sus habitantes y las características del estado del bienestar. Ello obedece a la idea de que la verdadera prosperidad no se encuentra única y exclusivamente en el dinero y en la fortaleza de la economía, sino también, y sobre todo, en la libertad y la calidad de vida de los ciudadanos.

Factores tan dispares como la sanidad, la educación, la capacidad para llevar a cabo los propios proyectos, o la confianza que los habitantes tienen en su gobierno o la confianza de los ciudadanos en las demás personas, son los que determinan la prosperidad de un país.

Así lo estima el Legatum Institute cuando realiza el estudio sobre el Índice de Prosperidad, un análisis comparativo de 110 países que abarcan el 90% de la población mundial, publicado esta última quinzena. El resultado de dicho análisis sitúa en el primer lugar a Noruega dónde, por ejemplo, el 74% de sus habitantes consideran que pueden confiar en los demás o dónde cerca del 40% de la población hace algún tipo de voluntariado o colabora con organizaciones de interés social. España ocupa el puesto 23 en dicho índice de prosperidad.

Otro estudio a nivel mundial que permite establecer comparaciones sobre el bienestar entre países es Índice de Desarrollo Humano (IDH) que elabora anualmente Naciones Unidas, cuyos valores no se corresponde solamente con las rentas más altas, sino que resume datos sobre: esperanza de vida, matriculación escolar, ingresos per cápita, desigualdad, disparidades por sexos y pobreza extrema. España ocupa el puesto número 20 en el IDH, recayendo, de nuevo, el primer puesto en Noruega, según el informe publicado esta semana.

Riqueza, prosperidad, bienestar. ¿Como se miden? ¿Como se logran? Desde luego, a pesar de tratarse de respuestas complejas, no cabe duda de que lo prioritario es concentrar los esfuerzos en promover la igualdad como factor de progreso económico y social, sabiendo, por otra parte, que “la verdadera riqueza de una nación está en su gente”, frase con la que empezaba el primer informe de Naciones Unidas sobre Desarrollo Humano, en 1990.

Josep Arenas

Golpe de timón para salir de la pobreza

Con este fatídico 20,8 por ciento de la población en situación de pobreza, nos preguntamos ¿dónde está la buena noticia? ¿Tal vez en que el paro ha bajado unas decimillas del 20 por ciento y se ha situado en el 19,79%, bajando así por primera vez en tres años? ¿Quizás en que el gobierno haya prorrogado en seis meses la ayuda de 426 euros a los parados que han agotado todo tipo de prestación? No lo sabemos. Lo que más nos ha llamado la atención y de manera positiva han sido los datos que ha ofrecido la organización sociocaritativa Cáritas, por la cual hemos sabido que durante el año pasado el número de donativos que recibió se duplicó, mediante pequeñas aportaciones de 10 a 15 euros, procedentes de personas humildes. Podríamos concluir en que precisamente los pobres están siendo los más solidarios.

Cáritas atendió durante 2009 a unas 800.000 personas con necesidades básicas de alimentación y vivienda. Por dicha organización llegaron a pasar un millón y medio de personas. ¿Queremos un dato más revelador de la cruda realidad de la crisis prolongada que sufrimos? Lo que también nos ha llamado la atención es la revelación de que un 58% de las personas atendidas por la organización de la iglesia católica, provienen derivadas de los propios ayuntamientos, una vez que éstos han agotado las respuestas de las administraciones públicas. Hay que tener en cuenta que la entidad no gubernamental se financia de manera que, de cada 100 euros que gasta, 62,13 proceden de ayudas privadas y solamente 37,87 de subvenciones públicas.

No nos cabe la menor duda de que de los gobiernos -locales, autonómicos o estatales- deberían reconocer las realidades verdaderamente preocupantes y dar un golpe de timón, orientando la nave hacia la disminución de las desigualdades como principal objetivo. Si el objetivo prioritario de la actividad económica es el de la satisfacción de las necesidades básicas de las personas, habrá que dar muestras de voluntad política para rescatar a los ciudadanos de situaciones como las que se ve obligada a atender una organización como Cáritas.

No nos puede extrañar que la percepción que ahora mismo tienen los ciudadanos sobre la situación politica y económica se traduzca en una valoración muy “negativa tanto del gobierno como de la oposición y en una profunda crisis de liderazgo, como pone de relieve la escasa confianza que generan los principales líderes políticos”, tal como señala el catedrático Julián Santamaría, a raiz de los resultados de la encuesta prospectiva de la situación política, publicada hoy por el instituto Noxa Consulting.

Si la economía, el empleo y el combate contra la pobreza son los aspectos a los que la población otorga más importancia, dar muestras de sensibilidad y realizar acciones que permitan salir del agujero debería ser prioritario.

De ello depende nuestra calidad de vida y la misma democracia.

Josep Arenas

Podemos hacer frente a la pobreza

La población considerada como pobre sigue creciendo en nuestro país, de forma que, hoy en día, una de cada cinco personas (el 20,8%)  es pobre, si consideramos que el umbral de la pobreza se sitúa en unos ingresos de 5.776 euros anuales, como establecen los organismos responsables de las estadísticas oficiales. Eso supone que en relación a 2009, la pobreza creció en 1,3 puntos.

Pero hay más, en el camino del cangrejo. Ahora, el ingreso medio por persona al año es de 9.626 euros, cuando en 2009 era de 9.865. Una reducción media del 2,4%. Lo mismo, si consideramos los ingresos por hogares, que siendo el pasado año de  25.732 euros anuales, han disminuido en un 2,9 por ciento, según  la reciente encuesta sobre condiciones de vida, realizada por el Instituto Nacional de Estadística.

La pobreza crece

La pobreza crece y además se ensanchan las distancias. Ricos, cada vez más ricos y pobres, cada vez más pobres. Un asunto que preocupa, cuando tres de cada diez hogares tiene dificultades -o muchas dificultades- para llegar a fin de mes con el dinero del que disponen y cuando cuatro hogares de cada diez no tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos o cuando se aprecia que aumenta el número de los que retrasan el pago de los gastos relacionados con la casa, algo que sucede en el 7,7% de los casos.

Cada uno de nosotros nos hacemos una imagen distinta de la persona pobre. Tal vez, la del hombre que aguarda en la puerta del supermercado o del templo, a la espera de un donativo. Pero, no es exactamente así. Realmente la pobreza se ceba en los más débiles, de forma que principalmente afecta a los mayores de 65 años, que son una cuarta parte de estos pobres (el 24,6%) y a los niños –los menores de 16 años- que son otra cuarta parte (el 24,5%), con especial incidencia en las mujeres, en los jóvenes sin trabajo y en los inmigrantes.

Liderazgo y consenso

Se trata de un problema económico, no cabe duda, que podrá paliarse con una fiscalidad progresiva, en la que aporten más los que más tienen, y persiguiendo el fraude fiscal y la economía sumergida, pero que además requiere, para sus soluciones, de un liderazgo y de un consenso social para alcanzar la sociedad “solidaria, ética e inclusiva” que propugnaba nada menos que el Príncipe de Asturias en la entrega de los premios de este año.

Precisamente, el sociólogo premiado con el Príncipe de Asturias en Comunicación y Humanidades,  Zygmunt Bauman,  nos alertaba del peligro de una sociedad en la que, tras las consecuencias de la crisis económica, los individuos pueden sentirse humillados en su dignidad, a causa de dos sentimientos. El primero, el sentimiento de ignorancia, por no saber, tanta gente que se encuentra en situaciones de dificultad, qué es lo que se tiene que hacer, individual y colectivamente, para salir de esta situación. El segundo, el sentimiento de impotencia que se deriva del desconocimiento de quiénes serán los agentes sociales capaces de llevar a cabo las acciones necesarias para solucionar el problema, cuya causas parecen globales. De ahí, la ecuación de Bauman, ignorancia más impotencia, igual a humillación.

Un nuevo modelo

Seguramente necesitamos de una clase dirigente abocada a un consenso contra la pobreza y de la que –más pronto que tarde- se pudiera decir, como se dijo de la selección de fútbol, estrella del acto de entrega, y que tanta ilusión colectiva generó, que es  "depositaria de unos valores: el esfuerzo, el sacrificio, el talento, la disciplina, la solidaridad y la modestia”. De momento son elogios para la Roja. Para los dirigentes políticos, no es el caso, por ahora, generalmente.  

La situación es muy complicada. Ante lo cual solo hay un camino que es el de aportar más recursos y mejores políticas sociales para que, cada uno de los individuos y de los grupos afectados por la pobreza, obtenga vías de inserción social, cultural y laboral o de prestaciones sociales y económicas, a pesar de que las administraciones públicas estén muy ocupadas en tener que controlar el déficit y racionalizar el gasto. Será necesario encontrar consensos a nivel local, entre las comunidades autónomas, en el plano del estado e internacional, para encontrar soluciones.

El valor de la cohesión social

En cualquier caso, debemos preservar, como un bien de todos, la cohesión social que tanto ha costado conseguir. Debemos ser capaces de superar esta situación y aprovechar la capacidad de las personas y de los grupos para salir con éxito de la adversidad. Debemos construir un nuevo modelo que se base en valores como la responsabilidad, la solidaridad y el esfuerzo.

Debemos salir de la crisis que padecemos y reducir de manera significativa la pobreza en nuestro país. Con dignidad y sin humillación. Podemos.

Josep Arenas